Estar feliz sin razón

File_000 (19)Leo al psicólogo Rafael Santandreu y me encantó lo que dijo sobre la “ananda” que es un término hindú que quiere decir “alegría sin causa”.

Me encantó eso de estar alegre porque sí pues encierra algo que solo la madurez y la experiencia me han enseñado. Que vivir es un regalo. Que las cosas pequeñas son fuente de alegría.

Ya sé, ya sé que está usted pensando que son tópicos de libros de autoayuda, pero dejan de ser tópicos para ser valiosa enseñanza cuando nos lo alumbra la cosecha de la experiencia de esfuerzo, desengaños, competencia y varapalos de la vida.

Alegría sin causa. Bellísimo. Es el momento en que cada uno deberíamos preguntarnos cuando fue la última vez que nos sentimos realmente felices, sin localizar la causa en un éxito terrenal (competitivo, profesional, afectivo o económico).

Mire a su interior. ¿Cuando se levantó por la mañana y se dijo para sí eso de “la vida es bella”?. Sigue leyendo “Estar feliz sin razón”

La dulce cadena de la amistad

Decía Lope de Vega aquello de “a mis soledades voy, de mis soledades vengo, porque para andar conmigo me bastan los pensamientos”. Y es cierto que muchas veces necesitamos estar solos por aquello de detenernos en los interrogantes universales: ¿quién soy?, ¿de dónde vengo?, ¿adónde voy?.

Aunque con el hachazo religioso (“Polvo eres y en polvo te convertirás”) nos queda claro de donde venimos y hacia donde vamos, pero nos sigue atenazando saber quien somos. No quien somos para los demás (que se forman nuestra imagen). Tampoco como queremos ser para los demás (a los que facilitamos nuestra imagen como queremos que nos vean), sino como somos realmente.

Esa es la pregunta que cada uno nos hacemos alguna vez, especialmente cuando sufrimos una encrucijada, cuando nos remuerde la conciencia o cuando no nos reconocemos por nuestras acciones. A la mayor parte de las personas les importan un bledo la filosofía y las elucubraciones, pero casi todo el mundo se ha apoyado en el lavabo del baño mirando el espejo recién despertado y se ha preguntado quién diantres es ese legañoso que les mira.

Tras esos momentos de voltear los ojos hacia adentro, la tendencia es huir de uno mismo y asomarse al mundo y buscar compañía. A veces la pareja, otras la familia, quizá el compañero de trabajo o como no, los amigos.

La amistad es la boya a la que aferrarse cuando todo lo demás falla, la que te permite flotar en un mundo frío que gira por su propio impulso. Pero no es tan fácil hacer amigos. No es amigo el que ves de pascuas a ramos. No es amigo el que solo te llama para pedir. No es amigo el que nunca te pregunta por tus problemas. No es amigo el que te deja tirado a la primera de cambio ni el que escurre el bulto de hospitales o funerales que te implican.

La amistad es algo que se teje con el contacto y la experiencia común. Eso que se llama sintonía de inquietudes, con grandes dosis de respeto, y como no, generosidad. Como sentenció Woody Allen, la amistad es como el amor, pero sin sexo. O sea, nada fácil hacer amigos, ni fácil mantenerlos. Sigue leyendo “La dulce cadena de la amistad”

Lo que te abre los ojos en la adolescencia

motivarsesUna entrevista del pasado domingo al Catedrático de Teoría Literaria de la Universidad de Oviedo, Javier García Rodríguez, ofrece la siguiente afirmación “Fui peón de albañil dos veranos y fue tan durísimo que hizo que la dureza del estudio me pareciera blanda”.

Me llamó la atención porque yo tuve mi particular caída del caballo como Saulo cuando tuve mi propia experiencia laboral veraniega que me mostró la conveniencia del atajo del estudio para tener una vida mejor.

Lo contaré porque figura entre las experiencias que posiblemente repetiré machaconamente cuando sea viejecito (una anécdota de la adolescencia que me servirá para la obsolescencia). Ahí va. Sigue leyendo “Lo que te abre los ojos en la adolescencia”

Yo soy yo y mi pedestal

con-perrinAunque suele decirse aquello de “yo soy yo y mi circunstancia”, más bien podría decirse “yo soy yo y mi pedestal”, ya que todos tenemos un nicho favorito. Un ámbito, lugar o entorno en el que nos encontramos con la serenidad flotante del líquido amniótico.

Un despacho, un lugar campestre, un sofá, una esquina de un bar, flotando en la piscina, un club, una iglesia, un parque, un auditorio, una cama, un escenario…

Cada uno tenemos ese lugar donde nos mimetizamos, donde nos encontramos cómodos, donde regresamos del fatigoso trabajo, de un viaje, de una experiencia crítica y donde nos instalamos a reflexionar, ocuparnos o a dejar libre la mente.

No hay personas tóxicas, pelmazos, enemigos ni indeseables. Es el refugio de la vida que nos asalta. El espacio o círculo donde podemos estar en zapatillas, bostezar, pararnos, rumiar pensamientos buenos y malos… Se trata de un espacio útil para cosas tan dispares como el ocio, la reflexión o el aturdimiento, pero que tienen en común que las elegimos nosotros, que somos dueños de ese espacio. No se trata necesariamente del hogar sino de algo mas reducido, dentro del hogar o fuera de él.

Algo así como un pedestal que nos mantiene. Pondré varios ejemplos reales que espero os provoquen sensaciones de reconocimiento y nos muestren como cada generación reclama su propio espacio. Adelante… Sigue leyendo “Yo soy yo y mi pedestal”

La vida da sorpresas, pero las sorpresas dan la vida

rojo-jamesReflexionaba el otro día sobre cómo nos quejamos de los cambios y sorpresas pero cómo las echamos de menos si no suceden. A veces la curiosidad nos lleva a la sorpresa. Otras veces el azar la pone en nuestro camino.

No sabemos como, pero el cerebro se sorprende, el corazón se emociona o altera, las piernas nos tiemblan, el pelo se eriza… El impacto de la sorpresa explica las numerosas palabras para expresar esa sensación: asombro, estupor, fascinación, estupor, pasmo, conmoción, impresión, shock…

Eso me llevó a escribir un artículo para el diario La Nueva España en que me planteo el papel de las sorpresas en nuestras vidas, buenas y malas. Adelante, amigos… Sigue leyendo “La vida da sorpresas, pero las sorpresas dan la vida”

Aburrirme, no gracias

etiqueta-aburridoMe sorprendió hace poco la noticia de que un hombre de 89 años volvía a trabajar porque “Me moría de aburrimiento de estar sentado sin hacer nada y no ver a nadie”. Muy similar al caso del limpiabotas de Valencia de 96 años que sigue trabajando y que me permitió alabar la humildad que nos enseñan los humildes.

Eso que es comprensible cuando alguien de edad venerable es sociable y necesita sentirse vivo, aunque sea trabajando, resulta inquietante cuando se escucha a alguien joven o adulto quejarse porque se “muere de aburrimiento”. O cuando nos quejamos nosotros mismos… Sigue leyendo “Aburrirme, no gracias”

Inteligencia y bondad, no siempre unidas

nsamientoLeo una deliciosa entrevista a Howard Gardner, prestigioso neurocientífico estadounidense y profesor de Harvard en que afirma algo que me hace reflexionar: “las categorías de tonto o listo no cubren la diversidad del talento humano”.

Y es cierto. Desde pequeños nos enseñan a categorizar la fauna humana como listos y tontos, personas con gracia y desgraciados, personas exitosas y penosas… pero lo curioso es que todos nos consideramos muy listos y nos atrevemos a repartir credenciales de listos o tontos con petulante seguridad.

A veces consideramos listo al que tiene éxito profesional, otras económico, otras al que sobrevive sin dar palo al agua, e incluso somos tan tontos que consideramos listo al que la masa y la opinión pública dice que es listo.

Personalmente, siempre me he quedado con la definición de inteligencia como la capacidad de resolver problemas cotidianos, sea cual sea la herramienta que le ayuda: formación, experiencia, intuición… En cambio poco inteligente es quien no sabe tomar decisiones o las elude o agrava las situaciones críticas.

inteligenciasSer inteligente no es cuestión de titulaciones, ni de reconocimiento social, ni de haber leído mucho o tener dinero. No. Es cuestión de reflejos mentales. Esto es, de saber salir de encrucijadas y atolladeros con el menor daño propio y ajeno, pero no a cualquier precio. Hay que resolver problemas con el respeto de los demás.

El profesor añade otra perla:

En realidad, las malas personas no puedan ser profesionales excelentes. No llegan a serlo nunca. Tal vez tengan pericia técnica, pero no son excelentes.

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Oviedo, la ciudad más bonita de España para el Huffington Post

archivo_005-8 Para la versión española del Diario online más vendido en EE.UU, el Huffington Post, ha resultado elegida ciudad más bonita de España la ciudad de Oviedo, en la no menos bella Asturias.

Aunque nada hay mas subjetivo que valorar la belleza, como lo es determinar que se entiende por ciudad bella (¿cómoda, accesible, urbana, ecológica, limpia, etc?) ni pocas cosas pueden manipularse tanto como las votaciones online, lo cierto es que Oviedo presenta varias claves que por aclamación popular resultan innegables.

España cuenta con ciudades maravillosas en términos de historia (Salamanca), calidad urbana (Vitoria), arte (Granada), gastronomía (San Sebastián), infraestructuras (Barcelona), etc. Cada ciudad, como toda persona, tiene flancos maravillosos.

ería pretencioso y simplón, fijar un ranking de ciudades donde como decía el asturiano Ramón de Campoamor:

Y es que en el mundo traidor
nada hay verdad ni mentira:
todo es según el color
del cristal con que se mira.

Pero lo que es indudable es que Oviedo es un destino agradable para visitar y una ciudad cómoda para vivir. En todo caso, única. Por algo, Woody Allen exclamó la célebre frase al pasear por sus calles:

Es una ciudad deliciosa, exótica, bella, limpia, agradable, tranquila y peatonalizada; es como si no perteneciera a este mundo, como si no existiera… Oviedo es como un cuento de hadas.

Y es que Oviedo y Woody Allen mantienen una especial relación amorosa a juzgar por el semblante que se ilumina en el cineasta cuando piensa en la ciudad y como la defiende.

Pero veamos la razón de que esa frase no es fruto del capricho. Sigue leyendo “Oviedo, la ciudad más bonita de España para el Huffington Post”

Cien años y unos días, Kirk Douglas

Douglas_Kirk_SpartacusQue alguien viva cien años es memorable. Que lo vivan las buenas personas es digno de agradecer y a todos nos debe alegrar. En el caso del actor Kirk Douglas, me parece un buen ejemplo.

Reconozco sus méritos cinematográficos, pero solo dejaré mención a su vertiente de actor en cuanto a una doble huella personal. La dejada en mi adolescencia por la película “Espartaco” (1960), basada en la que Voltaire calificó como “la única guerra justa de la historia”, la de los esclavos frente al imperio romano; y la dejada en mi adultescencia por la película “El loco del pelo rojo” (1956) sobre Vicent Van Gogh, quien ha sido calificado como el loco más cuerdo de la historia.

Ahora me interesa destacar tres hechos memorables de la vida de Kirk Douglas que demuestran como la vida merece la pena vivirse y poder mirarse al espejo cada día. Veamos. Sigue leyendo “Cien años y unos días, Kirk Douglas”

Lo importante de la vida es el viaje y no la meta

Moving boxes and suitcases in trunk of car, outdoorsAcabo de llevar a cabo la mudanza desde Galicia a Asturias. Desde el pequeño apartamento donde residí “temporalmente” (casi seis años) en Coruña hasta mi domicilio en Oviedo.

Es curiosa la cantidad de cosas que uno acumula día a día y que se lleva de un lado a otro como un caracol su concha. Libros, cuadros, sillas, juegos de mesa, ropa elegante y ropa de trote, atuendo deportivo y playero, baratijas, etc. Un universo de cosas que demuestra que el síndrome de Diógenes lo padecemos todos en algún grado, y que nos resistimos a tirar por aquello del apego a lo que significaron o por la esperanza de lo que puedan significar.

Total que acabé conduciendo una enorme furgoneta repleta de enseres de una Comunidad autónoma hacia otra.

Cuando conducía me daba cuenta que dejaba atrás una etapa y que la enorme y multiforme carga que transportaba no era realmente importante. Cosas al fin y al cabo.

Lo importante eran las personas. Sí… Sigue leyendo “Lo importante de la vida es el viaje y no la meta”