Mal negocio ser un bocazas

ser un charlatanMentiría si dijese que nunca he sido un bocazas. También mentiría si dijese que no intento evitarlo.

A todos nos gusta hablar, o mas bien, nos gusta dejar que el cerebro tome las riendas de la lengua y decimos mas de lo que debemos. Y no digamos si nos ayudan unas cañas o vinos a soltar confidencias con quien no debemos (“in vino veritas”).

Además hoy día los sms y los whatsapp son lanzados de forma espontánea e irreflexiva y no tienen efecto boomerang porque cobran vida propia y la rectificación se hace dificilísima cuando se han enviado.

Y es fácil justificarse: tenemos libertad de expresión y además no hay que ser tímido.

Sin embargo, bien está contenerse para sentirnos mejor y perjudicar menos a los demás.

Veamos. Sigue leyendo “Mal negocio ser un bocazas”

Cómo criticar sin ofender

criticar sin ofenderHay personas que encontrarían fallos a la Mona Lisa. También hay personas que siendo especialistas en una materia se atreven a pontificar sobre otras, como Abogados hablando de ciencia o Catedráticos de Matemáticas sobre periodistas, o taberneros sobre puentes, o similares.

Y está muy bien hablar y también es saludable criticar pero hay que saber criticar sin dañar. La crítica debe ser “constructiva” y no “destructiva”.

Así, para evitar que una conversación, reunión o negociación se convierta en una gresca entre personas y que el criticado no se sienta atacado, conviene tener presentes varias reglas. Sigue leyendo “Cómo criticar sin ofender”

No tener miedo a preguntar o hablar

conversación animadaUna frase de Ortega y Gasset me llama la atención, me hace reflexionar y debe compartirse: «Quien hace una pregunta teme parecer un ignorante durante cinco minutos. Quien no pregunta se mantiene ignorante toda la vida” (La Rebelión de las Masas).

He aquí una de las enseñanzas cruciales que da la vida. A lo largo de nuestra vida, en la infancia, adolescencia e incluso madurez, nos tropezamos con situaciones extrañas, que merecen ser aclaradas, que necesitamos apagar dudas… Y sin embargo, un miedo cerval, un temor al ridículo o una humildad extrema nos lleva a sellar nuestros labios y no decir nada.

Unos no preguntan ni a sus padres. Otros a los vecinos. Y otros se detienen cuando hay que hablar con personas de mayor edad o poder. Cada uno se fija su propia barrera. Y sin embargo es una limitación que tenemos que levantar o superar. Sigue leyendo “No tener miedo a preguntar o hablar”

Evitar el miedo escénico y salir airoso al hablar en público

terror hablar en publicoHace poco fue noticioso el cantante Joaquín Sabina abandonaba el escenario antes de lo previsto, visiblemente cansado y tenso, ante un público perplejo. El mismo se autodiagnosticó como un ataque de pánico escénico en la línea de la cantante Pastora Soler.

El “pánico escénico” con sus parientes de “miedo a hablar en público” que forma un nudo en la garganta, un leve temblor y un deseo de huir y refugiarse es una actitud que todos hemos padecido en la niñez.

Suele decirse que el “miedo al ridículo” solo se padece respecto de los que son capaces de valorar las consecuencias de sus acciones y lo hacen bajo criterios muy exigentes, que les llevan por un razonamiento vertiginoso, a dar el fracaso posible como probable, y en consecuencia, optan por la retirada.

Este “miedo escénico” tiene grados. Desde el natural nerviosismo hasta la paralización y enmudecimiento total. Junto a ello síntomas conocidos: pulso acelerado, temblores, sequedad en la boca, visión errática, náuseas, deseo de irse, etc. Es un problema grave para las personas que tienen que hablar ante un público mas o menos numeroso: profesores ante alumnos, abogados ante jueces y oponentes, administradores de comunidades de vecinos, etc.

Sin embargo, es un problema que tiene solución. Personalmente he dado muchísimas charlas y debo confesar que en mis comienzos estaba aterrorizado, como también lo estaba siendo un quinceañero y teniendo que actuar en el teatro escolar o en los ejercicios deportivos ante el público. Y sin embargo, todo se supera siguiendo unos sencillos trucos o estrategia. Sigue leyendo “Evitar el miedo escénico y salir airoso al hablar en público”

Cómo ser un buen conversador: quince errores a evitar

buen conversadorMucha gente piensa que ser un buen conversador es cuestión de palabrería, y se limitan a intercambiar sonidos sin comunicación, sin respeto, sin escuchar y sin importarle lo que el otro expresa. Eso no es conversar: eso es volver a la Edad de Piedra, donde reinaba el garrote, el gruñido y el egoísmo. Conversar es un delicioso acto social que no se aprende en los libros ni con rutinas o disciplinas, pues como decía Guy de Maupassant no hay nada mas seductor que una buena conversación: “¿Qué es? ¡Un misterio! Es el arte de no parecer aburrido, de tocar todo con interés, de disfrutar con nimiedades, de ser fascinante, con nada en absoluto”.

Una buena conversación es un acto sumamente placentero, que proporciona sosiego, alimenta la autoestima y genera endorfinas. Para ser buen conversador hay que procurar evitar los errores mas típicos, muchos hábitos tóxicos fruto de experiencias de la infancia y adolescencia que lastran la actitud para ese sublime acto de conversar. Estamos a tiempo para combatirlos. Lo primero, ser consciente del problema. Veámoslos.

Sigue leyendo “Cómo ser un buen conversador: quince errores a evitar”

Como parecer que se atiende cuando no se escucha

 

 escuchar No es posible atender cuando no se escucha pero si es posible parecerlo. Y es que en muchas situaciones desviamos la atención de lo que nos dicen. No es un problema de falta de respeto sino sencillamente que ” se nos va el santo al cielo” por múltiples razones: aburrimiento, desinterés, cansancio, otros problemas personales, etc.

El problema brota cuando nuestro interlocutor hace una pausa y nos mira esperando una respuesta o comentario.

La opción mas sonrojante es disculparse y rogarle que repita su exposición. Sin embargo hay jugadas maestras para salir con bien del lance, mediante evasivas, rodeos y trucos o maniobras de distracción. No se trata de una respuesta burda y enojosa, como ” Ni sí, ni no, sino todo lo contrario”, sino de utilizar técnicas mas prácticas y elegantes para evitar conflictos. Veamos las posibilidades.

Sigue leyendo “Como parecer que se atiende cuando no se escucha”