Aburrirme, no gracias

etiqueta-aburridoMe sorprendió hace poco la noticia de que un hombre de 89 años volvía a trabajar porque “Me moría de aburrimiento de estar sentado sin hacer nada y no ver a nadie”. Muy similar al caso del limpiabotas de Valencia de 96 años que sigue trabajando y que me permitió alabar la humildad que nos enseñan los humildes.

Eso que es comprensible cuando alguien de edad venerable es sociable y necesita sentirse vivo, aunque sea trabajando, resulta inquietante cuando se escucha a alguien joven o adulto quejarse porque se “muere de aburrimiento”. O cuando nos quejamos nosotros mismos… Seguir leyendo “Aburrirme, no gracias”

Inteligencia y bondad, no siempre unidas

nsamientoLeo una deliciosa entrevista a Howard Gardner, prestigioso neurocientífico estadounidense y profesor de Harvard en que afirma algo que me hace reflexionar: “las categorías de tonto o listo no cubren la diversidad del talento humano”.

Y es cierto. Desde pequeños nos enseñan a categorizar la fauna humana como listos y tontos, personas con gracia y desgraciados, personas exitosas y penosas… pero lo curioso es que todos nos consideramos muy listos y nos atrevemos a repartir credenciales de listos o tontos con petulante seguridad.

A veces consideramos listo al que tiene éxito profesional, otras económico, otras al que sobrevive sin dar palo al agua, e incluso somos tan tontos que consideramos listo al que la masa y la opinión pública dice que es listo.

Personalmente, siempre me he quedado con la definición de inteligencia como la capacidad de resolver problemas cotidianos, sea cual sea la herramienta que le ayuda: formación, experiencia, intuición… En cambio poco inteligente es quien no sabe tomar decisiones o las elude o agrava las situaciones críticas.

inteligenciasSer inteligente no es cuestión de titulaciones, ni de reconocimiento social, ni de haber leído mucho o tener dinero. No. Es cuestión de reflejos mentales. Esto es, de saber salir de encrucijadas y atolladeros con el menor daño propio y ajeno, pero no a cualquier precio. Hay que resolver problemas con el respeto de los demás.

El profesor añade otra perla:

En realidad, las malas personas no puedan ser profesionales excelentes. No llegan a serlo nunca. Tal vez tengan pericia técnica, pero no son excelentes.

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De nuevas etiquetas sexuales y del programa First Dates

captura-de-pantalla-2016-12-17-a-las-22-14-44¡Caracoles! A mi edad voy descubriendo como el burgués gentilhombre que hablaba prosa sin saberlo, que yo era demisexual, pero a veces he sido asexual y otras gris-sexual.

Para estar al día, me entero que la demisexualidad, es una orientación sexual en la cual alguien siente atracción sexual sólo hacia personas con las cuales tiene un vínculo emocional.

Además hay otra tribu de cuya existencia me enteré hace poco (como si se tratase de poblaciones desconocidas del Amazonas), la de los asexuales, que se refiere a los que sienten poco o nulo interés por el sexo. Y para más inri, también están los gris-sexuales, o sea, los que están a medio camino, que experimentan deseo sexual de vez en cuanto.

Lógicamente, existen las tribus opuestas, las de los que no precisan vínculo emocional para sentir atracción sexual, y las de los que solo sienten interés por el sexo (adictos al sexo). El zoo tiene sitio para todos.

Pero me quedo anonadado de este furor clasificatorio. Me pregunto si algún día en las fiestas y reuniones, de forma similar a los congresos donde cada uno lleva el crotal con la identificación por nombre y cargo, si tendremos que llevar el indicativo de nuestra tribu sexual.

Este fenómeno de etiquetado quizá responde a finalidades legítimas de la psicología. O quizá al snobismo. O quizá a los vientos de tontería que nos invaden, y que en la vertiente pública de las relaciones afectivas ha llevado, como comenté, a que la Real Academia de la Lengua haya acogido palabras como amigovio, marinovio y similares.

Pero el tema tiene aristas curiosas y simpáticas…. Seguir leyendo “De nuevas etiquetas sexuales y del programa First Dates”

Oviedo, la ciudad más bonita de España para el Huffington Post

archivo_005-8 Para la versión española del Diario online más vendido en EE.UU, el Huffington Post, ha resultado elegida ciudad más bonita de España la ciudad de Oviedo, en la no menos bella Asturias.

Aunque nada hay mas subjetivo que valorar la belleza, como lo es determinar que se entiende por ciudad bella (¿cómoda, accesible, urbana, ecológica, limpia, etc?) ni pocas cosas pueden manipularse tanto como las votaciones online, lo cierto es que Oviedo presenta varias claves que por aclamación popular resultan innegables.

España cuenta con ciudades maravillosas en términos de historia (Salamanca), calidad urbana (Vitoria), arte (Granada), gastronomía (San Sebastián), infraestructuras (Barcelona), etc. Cada ciudad, como toda persona, tiene flancos maravillosos.

ería pretencioso y simplón, fijar un ranking de ciudades donde como decía el asturiano Ramón de Campoamor:

Y es que en el mundo traidor
nada hay verdad ni mentira:
todo es según el color
del cristal con que se mira.

Pero lo que es indudable es que Oviedo es un destino agradable para visitar y una ciudad cómoda para vivir. En todo caso, única. Por algo, Woody Allen exclamó la célebre frase al pasear por sus calles:

Es una ciudad deliciosa, exótica, bella, limpia, agradable, tranquila y peatonalizada; es como si no perteneciera a este mundo, como si no existiera… Oviedo es como un cuento de hadas.

Y es que Oviedo y Woody Allen mantienen una especial relación amorosa a juzgar por el semblante que se ilumina en el cineasta cuando piensa en la ciudad y como la defiende.

Pero veamos la razón de que esa frase no es fruto del capricho. Seguir leyendo “Oviedo, la ciudad más bonita de España para el Huffington Post”

Cien años y unos días, Kirk Douglas

Douglas_Kirk_SpartacusQue alguien viva cien años es memorable. Que lo vivan las buenas personas es digno de agradecer y a todos nos debe alegrar. En el caso del actor Kirk Douglas, me parece un buen ejemplo.

Reconozco sus méritos cinematográficos, pero solo dejaré mención a su vertiente de actor en cuanto a una doble huella personal. La dejada en mi adolescencia por la película “Espartaco” (1960), basada en la que Voltaire calificó como “la única guerra justa de la historia”, la de los esclavos frente al imperio romano; y la dejada en mi adultescencia por la película “El loco del pelo rojo” (1956) sobre Vicent Van Gogh, quien ha sido calificado como el loco más cuerdo de la historia.

Ahora me interesa destacar tres hechos memorables de la vida de Kirk Douglas que demuestran como la vida merece la pena vivirse y poder mirarse al espejo cada día. Veamos. Seguir leyendo “Cien años y unos días, Kirk Douglas”

Lo importante de la vida es el viaje y no la meta

Moving boxes and suitcases in trunk of car, outdoorsAcabo de llevar a cabo la mudanza desde Galicia a Asturias. Desde el pequeño apartamento donde residí “temporalmente” (casi seis años) en Coruña hasta mi domicilio en Oviedo.

Es curiosa la cantidad de cosas que uno acumula día a día y que se lleva de un lado a otro como un caracol su concha. Libros, cuadros, sillas, juegos de mesa, ropa elegante y ropa de trote, atuendo deportivo y playero, baratijas, etc. Un universo de cosas que demuestra que el síndrome de Diógenes lo padecemos todos en algún grado, y que nos resistimos a tirar por aquello del apego a lo que significaron o por la esperanza de lo que puedan significar.

Total que acabé conduciendo una enorme furgoneta repleta de enseres de una Comunidad autónoma hacia otra.

Cuando conducía me daba cuenta que dejaba atrás una etapa y que la enorme y multiforme carga que transportaba no era realmente importante. Cosas al fin y al cabo.

Lo importante eran las personas. Sí… Seguir leyendo “Lo importante de la vida es el viaje y no la meta”

No tengo tiempo para leer 

Esa es la explicación del flamante presidente Donald Trump sobre su falta de dedicación a la lectura. De hecho, The Washington Post informó que “no hay estanterías de libros en su despacho”.

Tal confesión procedente del máximo mandatario del país de mayor influencia cultural, social, económica y política del mundo civilizado resulta altamente preocupante.

El razonamiento simplista que posiblemente cunda en muchos ciudadanos americanos es doble. Por un lado, “si el presidente no lee ni le preocupa, no veo razones para apartarme de sus hábitos”; y por otro lado, “la falta de tiempo es razón que justifica no perder el tiempo leyendo”. Y ya está, con la conciencia tranquila a seguir vegetando, consumiendo pantalla de tablas, móviles y portátiles y en el peor de los casos, a seguir viendo pasar el tiempo.

Pero a mi juicio, ambas reflexiones son frágiles y tóxicas. Veamos.  Seguir leyendo “No tengo tiempo para leer “

Aceptemos que la vida es dura y todo será mas fácil

problemasLeo en una entrevista periodística a la Catedrática de Psiquiatría, Paz García-Portilla, una declaración que deberíamos asumir todos desde la adolescencia.

Cuando eres joven tienes una capacidad plástica en tu cerebro y se adapta a todo. Lo que le diría a la población es que hay que lidiar con la vida. La vida no es fácil. Quien crea que ha venido a este mundo para vivir tranquilamente está totalmente equivocado. Debemos cambiar la concepción que tenemos de la vida. La vida es tener problemas y resolverlos. Unas veces te da satisfacciones y otras veces te deja hecho polvo.

Eso es algo que solemos aprender cuando ya es tarde. Creemos que madurar es acumular años, pero realmente madurar es darse cuenta que las cosas no son como soñamos y lo que es peor que solo con esfuerzo, lucha y serenidad podemos cambiarlas. Seguir leyendo “Aceptemos que la vida es dura y todo será mas fácil”

¿Qué tal todo? Ahí vamos, señor camarero

vinos-cuadroMe maravilla esa pregunta y respuesta correlativa, tan breves pero tan expresivas.

Y es que aparte de su dificultad de traducción a otros idiomas, cada vez se utiliza más cuando nos tropezamos un conocido en la calle.

La pregunta a quemarropa “¿Qué tal todo?” es un jaque al rey, un directo al mentón, que demuestra o bien un saludo vacío y la pereza del que pregunta, o más frecuentemente la invitación al interpelado para que resuma en unas palabras las prioridades de su vida, preocupaciones o éxitos (¡casi nada!).

La respuesta “Ahí vamos” es un enroque, un proteger la intimidad y circunstancias, que demuestra también, o la respuesta vacía y la pereza del que contesta, o mas frecuentemente el cerrar de un portazo la intimidad a la curiosidad del que pregunta.

Viene la caso esta reflexión porque cuando almorzaba con unos amigos en un restaurante de alto copete (y alta factura), a mitad del primer plato, el maître nos interrumpe la animada conversación nos espeta un “¿Qué tal todo?” a lo que respondí tragando con dificultad lo que se calificaba de “croquetas espumosas”, un “Ahí vamos, gracias”. Seguir leyendo “¿Qué tal todo? Ahí vamos, señor camarero”

Ridículos peligros que acechan en los hoteles

hotelAcabo de regresar de un viaje a Toledo en que he tenido ocasión de alojarme en un estupendo hotel, “de cuyo nombre no me quiero acordar”, como corresponde a lo que sucede en La Mancha, pero al hilo de varios percances menores tuve ocasión de reflexionar sobre las sorpresas desagradables que a veces acechan en los hoteles y pueden convertir una estancia placentera en una trágica peripecia, propia del hotel de Psicosis.

En otro otro post me referí a las situaciones divertidas que me ha planteado la estancia en algún hotel postmoderno, pero ahora me refiero a problemas mas graves.

No me ocuparé ahora de esos problemas menores de la ausencia de toallas suficientes, de manchas sospechosas en las sábanas o la dotación de almohadas duras como el mármol.

Tampoco a la lucha a brazo partido para conseguir que se apaguen las lucecitas cuando se toquetean infructuosamente todos los interruptores disponibles.

Ni al frenético pulsar del mando a distancia de la tele para conseguir ver algo distinto de la oferta de películas del hotel. Situación solo comparable a la lucha por conectarse al wifi supuestamente gratuito del hotel.

fugaTampoco a la sorpresa al correr las cortinas de las hermosas vistas a un patio interior de película de terror. O al abrir el minibar y observar aterrado que un anterior huésped se tomó una chocolatina y dejó el envoltorio puesto como si no se hubiese consumido.

Ni al esfuerzo por abrir esos minúsculos botecitos de champú o de peinarse con un peine que no se vendería ni en un bazar chino, o de afeitarse con esa maquinilla de regalo que parece convertirse en segadora de cuchilla asesina.

Ni al pasarse una noche en vela por los ruidos molestos por no decir sorprendentes de la habitación de al lado a horas impropias.

O cuando de noche rogamos en recepción que nos avisen telefónicamente para despertar y por una pésima organización, se lo toman tan a pecho que tienes que descolgar el teléfono tras el cuarto aviso discontinuo.

Todo lo dicho lo he visto o sufrido en alguno de mis viajes por lo largo y ancho de España, pues por muchas estrellas que tenga el hotel puedes sentirte estrellado. Y eso pese a los valiosos diez consejos para ser bien atendidos por los recepcionistas de los hoteles.

Pero ahora quiero referirme solamente a cinco simples situaciones en las que peligra la vida o seguridad del huésped y que confieso haber padecido en persona. Seguir leyendo “Ridículos peligros que acechan en los hoteles”