Wifi gratuito en los espacios públicos de Europa: ¿buena o mala noticia?

esperandoHa sido noticia la propuesta de plan de la Comisión Europea para que todos los espacios públicos de la Unión Europea (parques, hospitales, plazas, museos, etc) ofrezcan una conexión wifi gratuita antes de 2020 a cuyo fin se efectuará una inmensa inversión.

No sé si la noticia me alboroza o me estremece. Y me explico. Seguir leyendo “Wifi gratuito en los espacios públicos de Europa: ¿buena o mala noticia?”

Nuestra mejor embajador es la alegría de vivir

apuntaLeo una entrevista al actor Antonio Banderas en el Magazine de La Vanguardia publicada este domingo donde comenta que

La palabra felicidad me produce un cierto miedo porque no existe realmente. Creo en otro concepto, alegría, que es mi palabra favorita en español. Es una actitud ante la vida, una forma de afrontarla. Es activa. La palabra felicidad me parece más pasiva. Yo creo ser una persona alegre que siempre ha tratado de resolver las cosas siendo positivo.

Se trata de un mantra del actor pues hace seis años declaraba:

Sin creer mucho en la felicidad, sí creo en lo que dice Savater cuando hace una defensa a ultranza de la alegría de vivir. Hay que afrontar la vida con alegría. A lo mejor el tener clara la existencia de la muerte te hace vivir con mucha más intensidad y buscar la alegría de vivir.

Creo que pone el dedo en la llaga de la actitud recomendable ante la vida. Seguir leyendo “Nuestra mejor embajador es la alegría de vivir”

Pegar a los profesores ni es decente ni gratuito

padres-pobresMe entero de la noticia de que un padre de un alumno de siete años acude al colegio y asesta un puñetazo a la profesora de su hijo. Se suma al incidente de hace un mes en que el padre y el hermano de otro niño saltaron la valla del colegio para golpear al profesor.

En la era del homo sapiens, en el siglo XXI, en los tiempos de democracia ya madura, nos encontramos con un troglodita que se ha quedado anclado en el estribillo de la canción de Loquillo y los ídem

Mi familia no son gente normal,
de otra época y corte moral.
Resuelven sus problemas de forma natural.
Para qué discutir, si puedes pelear.

El problema no es la maquinaria judicial que intentará dar su merecido a este sujeto, especialmente porque los profesores tienen la condición de autoridad. El problema está en que ante este tipo de conductas las sentencias penales castigan y se saldan con multas o penas condicionales (“Vete y no peques más”, si la condena es inferior a dos años, que no se cumple si no hay antecedentes).

Por eso, es triste que en tiempos en que existe un altísimo nivel de información, una atmósfera educativa liberal y que intenta disipar prejuicios, que afloren estos incidentes. Pero hay más… Seguir leyendo “Pegar a los profesores ni es decente ni gratuito”

Amigovio, marinovio y otros desatinos para nombrar las parejas

corazonLeo una entrevista al Director de la Real Academia Española (RAE) donde nos comenta las nuevas palabras que nos permiten etiquetar las relaciones de nuevos tiempos amorosos.

Me ha llamado la atención que estén incluidas formalmente en el Diccionario de la Real Academia las siguientes (adelanto que me sorprende que la Academia se crea eso de que la institución sigue a la realidad y no a la inversa). Seguir leyendo “Amigovio, marinovio y otros desatinos para nombrar las parejas”

La envidia: el problema que nadie reconoce

miradaLeo una entrevista al cantante flamenco Arcángel en que comenta que “Cuando se es un referente en algo, las hachas y los cuchillos vienen volando”.  Una gran verdad que me ha recordado la que inspiró el título de la divertida novela “La conjura de los necios” (John Kennedy Toole) y que se atribuye a Jonathan Swift, autor de Gulliver: «Cuando aparece un gran genio en el mundo se le puede reconocer por esta señal: todos los necios se conjuran contra él».

No deja de ser triste que el premio al esfuerzo, al éxito o la singularidad sea la lapidación por puñados de mediocres aquejados de ese virus de la envidia insana (la única envidia sana es la guiada por la admiración hacia quien nos sirve de ejemplo).

A veces se manifiesta en el ataque visceral directo (“no es para tanto…”), aunque lo más normal es el ataque bajo la coartada del elogio (Sí, muy bueno, pero es… o ha sido…), o disfrazarlo bajo un manto de aparente indiferencia “No me interesa” (las uvas están verdes, como justificaba la zorra de la fábula de Esopo). Lo más peligroso es el castizo “chisme”, el rumor o el infundio frente al que el afectado no puede defenderse, y si lo hace, peor.

¿Por qué somos así?. Seguir leyendo “La envidia: el problema que nadie reconoce”

Del silencio al ruido: menos palabrería y menos vocerío

Archivo_000 (8)El pasado jueves tuve ocasión de visitar el Monasterio de Santo Domingo de Silos en la provincia de Burgos y asistir en la iglesia al canto gregoriano de completas (horas canónicas de descanso nocturno).

Ajeno a toda consideración religiosa lo que me vino a la mente durante la puesta en escena de casi treinta monjes orando con melódica voz en la caja de resonancia del templo, fue la sensación de tranquilidad. Las tres “eses”: Silencio, Soledad, Sencillez.

Silencio suave y placentero, frente al bullicio externo, al frenesí de relojes y tecnología propios de la vida que nos gusta vivir (o sobrevivir) a la mayoría de los homínidos de mi tiempo; y digo “homínidos” porque aproveché a visitar el Museo de la Evolución Humana en Burgos, lo que me hizo percatarme, a juzgar por la conducta de algunos cafres y asilvestrados contemporáneos, que hoy día coexistimos con nuestros ancestros. Y es que la situación invita a una reflexión… Seguir leyendo “Del silencio al ruido: menos palabrería y menos vocerío”

Maneras de vivir: hijos del botellón y WhatsApp

lecturassLeo el espléndido artículo del escritor Juan José Millás en El País titulado significativamente “A mí, de adolescente me prohibieron las novelas”. Su arranque ha removido las huellas de mi adolescencia:

“A mí, de adolescente, me prohibieron las novelas. Las leía debajo de las sábanas, sujetando con los dientes la linterna con la que mi padre nos miraba la garganta cuando teníamos anginas. Mi padre no era médico: nos veía la garganta por vicio. Tampoco yo era un lector profesional. Me asomaba a la boca de los libros por una inclinación morbosa. Jamás pensé que esa actividad formara parte de mi educación, aunque más tarde comprendería que se empieza a leer por las mismas razones por las que se empieza a escribir: para comprender el mundo”.

Y me agita la mente especialmente hoy, un domingo de agosto bajo el sol de la Bañeza, a las 10 de la mañana, en ese clima en que todo parece moverse lentamente y unos pocos “zombies de día” nos abalanzamos a tomarnos un desayuno sano. Y digo “zombies de día” porque hace cuatro horas, me tuve que levantar en mitad de la noche a buscar a mi hijo adolescente y sus amigos de la fiesta nocturna para traerles de regreso al pueblo, alborotados y con decidido propósito de no levantarse antes de mediodía. Y por supuesto cuando se levanten no será para ayudar, pues no tienen tiempo (¿tengo que hacerlo ahoraaaa?) sino para reclamar (comida, dinero o ambos).

Pero lo más llamativo a mis ojos de explorador en territorio caníbal, a las 6 de la mañana, en las inmediaciones de la plaza cortada al tráfico, y donde la música atronaba, era la cantidad de adolescentes que seguían sus libaciones de botellón, con algunos tirados en bancos o portales (como heridos de guerra), otros revolcándose con parejas que intercambiaban en jardines y la inmensa mayoría agitándose (no sé si para entrar en calor, para seguir la música o para agitar las pocas neuronas supervivientes del frenesí).

Pero vayamos más allá… Seguir leyendo “Maneras de vivir: hijos del botellón y WhatsApp”

Cuando se pierde la cabeza por el corazón

implicados expulsionUn llamativo incidente de los juegos de Río de Janeiro ha demostrado de nuevo la fragilidad de la condición humana y como una cabeza bien amueblada y de lógica impecable puede verse turbada por las pasiones a corto plazo, o las pasiones bajas (o como decía alguien sarcásticamente, por las “pasiones de las partes bajas”).

Se trata de lo sucedido antes de la competición de salto de trampolín sincronizado, por parejas, en que la saltadora de trampolín brasileña Ingrid de Oliveira pasó la noche anterior con el remero Pedro Goncálves pese a la negativa de la compañera de aquella a facilitarle habitación en la Villa Olímpica aduciendo el necesario descanso y concentración en vísperas de la competición.

El resultado fue que se consumó la noche de pasión pero la trifulca entre las dos saltadoras provocó una actuación tan lamentable que quedaron los últimos de la clasificación pese a sus serias posibilidades de victoria. Como nota pintoresca los medios de comunicación brasileños explicaron la expulsión de la fogosa saltadora por “una maratoniana noche de sexo”, lo que lleva al chiste fácil de que el maratón también es deporte, y ya que en la propia ciudad olímpica se reparten preservativos a los deportistas, parece que la censura se debe a la imprudencia de despilfarrar tanta energía en vez de reservarlas al máximo para la competición.

Parece una fábula moderna con su moraleja y todo. Los ecos de personas célebres que ceden a pasiones a corto plazo o inadecuadas nos llevan a Clinton cuando el gobernante más poderoso del planeta se entregaba a juegos sexuales con la becaria Lewinsky. ¿Qué lleva a estas personas a jugarse lo que la razón les dicta por lo que la pasión les arrastra a corto plazo?, ¿Cómo acertar en esas encrucijadas? Seguir leyendo “Cuando se pierde la cabeza por el corazón”

La muerte no se toma vacaciones

malas noticiasLas vacaciones son el remedio temporal al estrés laboral, un oasis de supuesto ocio dentro del desierto de un año laboral en un contexto sociopolítico crispado.

Todos intentamos evadirnos del ruido de las catástrofes, ignorar la sombra de problemas económicos o de salud, ofrecer una imagen feliz aunque la procesión vuelva en otoño con sus colores grises.

Pero por mucho que busquemos la evasión, el aturdimiento, mirar a otro lado, la sonrisa fácil… hay frío en el exterior y no podemos negarnos a unos minutos de reflexión… Seguir leyendo “La muerte no se toma vacaciones”

Vivir más lento para vivir más

time suLeo la noticia de ayer en el Diario El País, sobre la publicación del estudio de la revista Science, en que nos informan que el tiburón de Groelandia vive casi cuatro siglos. Según dicho estudio tales animales siguen “una estrategia evolutiva típica la de la -vida lenta-, con edad reproductiva muy retrasada, pocas crías, y longevidad elevada”; parece que esa especie:

En el trato evolutivo entre mantenimiento o reproducción estos bichos eligieron mantenimiento y dedican más recursos a eso.

Estos escualos de movimiento lento, crecimiento lento y digestión lenta, viven una vida “a cámara lenta”, como si todo estuviese ralentizado.

Así que el secreto de la longevidad parece estar en la parsimonia, en la lentitud. La paradoja es que en los tiempos actuales de las sociedades que se califican de avanzadas, parece que se vive rápido.

Se busca la comida rápida.

Se busca el amor con rapidez (webs de contactos). Se conversa con rapidez (Twitter, WhatsApp, etc).

Archivo_000 (6)Se prima lo visual sobre lo leído porque una película o video consume menos tiempo que la lectura del libro que lo inspira y además da el trabajo hecho a la imaginación).

Se quiere música frenética y sincopada, y se posterga la clásica y melódica.

Se quieren hacer miles de fotos y selfies que jamás serán revisados, clasificados o disfrutados.

Se renuevan los artilugios tecnológicos porque se lanzan al mercado y no porque el mercado los necesite… todo rápido, y a veces se trata de obtener la información lo más rápidamente posible para nada.

Por eso quizá se impone una reflexión breve sobre nuestro estilo de vida. Mas calma, mas reflexión, mas paseo, mas aburrimiento, menos tecnología, menos competitividad… Se trata de pensar mas en el camino que en la meta. Y eso por poderosísimas razones. Seguir leyendo “Vivir más lento para vivir más”