La vida da sorpresas, pero las sorpresas dan la vida

rojo-jamesReflexionaba el otro día sobre cómo nos quejamos de los cambios y sorpresas pero cómo las echamos de menos si no suceden. A veces la curiosidad nos lleva a la sorpresa. Otras veces el azar la pone en nuestro camino.

No sabemos como, pero el cerebro se sorprende, el corazón se emociona o altera, las piernas nos tiemblan, el pelo se eriza… El impacto de la sorpresa explica las numerosas palabras para expresar esa sensación: asombro, estupor, fascinación, estupor, pasmo, conmoción, impresión, shock…

Eso me llevó a escribir un artículo para el diario La Nueva España en que me planteo el papel de las sorpresas en nuestras vidas, buenas y malas. Adelante, amigos… Sigue leyendo “La vida da sorpresas, pero las sorpresas dan la vida”

8 leyendas fascinantes de la rana de la fachada de la Universidad de Salamanca

captura-de-pantalla-2017-02-05-a-las-22-38-04Se quejaba Unamuno de que “No es lo malo que vean la rana, sino que no vean más que la rana”. Y hoy asombra ver turbas de turistas mirando la hermosa fachada plateresca, quizá planificada por los Reyes Católicos y ultimada en tiempos de Carlos V (1529) y escudriñando la piedra para encontrar la célebre rana como si quienes contemplasen el óleo del Jardín de las delicias de El Bosco asumieran el reto de buscar a Wally con su jersey y gorro de lana rayados.

Lo cierto es que es fácil localizarla, si alguien no lo consigue pese a los brazos apuntando, los vendedores mostrándola o los folletos que lo revelan.

Así que no es un secreto señalar que está en la pilastra de la derecha (mirando a la fachada), en la cima del primer cuerpo, donde sujetando el capitel con sus cráneos se encuentran tres calaveras labradas. La de la izquierda es la que exhibe un pequeño batracio.

Pero hay historias y leyendas sobre el origen y significado del animalito… Nada menos que ocho explicaciones del secreto, y algunas sorprendentes. Veamos Sigue leyendo “8 leyendas fascinantes de la rana de la fachada de la Universidad de Salamanca”

15 Consejos para mi hijo sobre cómo elegir carrera universitaria

salir-huevoMi hijo mayor está en la encrucijada de qué carrera estudiar y pese a ser un extraordinario buen estudiante no lo tiene claro y oscila según el día, según la opinión de sus amigos o el impacto de una tendencia de internet. Sin embargo, esa veleta tiene que detenerse para apuntar hacia el viento del triunfo.

Lo triste es que corren tiempos de gran incertidumbre y se trata de una decisión seria que puede marcar su vida para lo bueno y lo malo.

Por eso, antes de entregar varios años de la vida, dinero, energías e ilusiones a unos estudios de graduado, bien está reflexionar críticamente y algo tendremos que decir los padres.

Por eso, aquí están los consejos que me brotan de reflexionar sobre ello, sin olvidar que son opiniones de padre y no consejos de pedagogo, líder, ni gurú o asesor profesional. Se trata de consejos de alguien como yo, que procedente de la EGB de los escolapios, con más diversión que formación, estudió la carrera de derecho por una razón tan poderosa como “porque no tenía ni idea de matemáticas ni física”, y que conseguí sobrevivir, adaptarme e incluso llegó a gustarme la disciplina.

Si a eso unimos la experiencia profesional de otros amigos y las vicisitudes de sus hijos, me parece que algo puedo decir para orientar al respecto.

Así que, aunque muchos estarán en desacuerdo, me limitaré a ofrecerlo por si sirven a alguien. Y si no sirven, un click, eliminado, y tan amigos.

Así que si todavía queréis saber lo que piensa un padre preocupado por el futuro académico de su hijo, ahí van los consejos que le he dado (y que posiblemente mi hijo ignorará porque hará lo que le plazca): Sigue leyendo “15 Consejos para mi hijo sobre cómo elegir carrera universitaria”

Cuando las bicicletas eran para toda la vida

fa853dc1b2c802dd3112d3f41e019de8-2Acabo de aparcar el coche en el garaje y he comprobado que tengo tres bicicletas amontonadas y encadenadas. En otro trastero guardo dos más, y en un garaje familiar cuatro bicicletas viejas. Por si fuera poco, en el pueblo bañezano me esperan otras ocho. Total, 17 bicicletas, lo que puede comprenderse al tratarse de familia numerosa, al contarse la residencia de verano e invierno, y sobre todo por el afán de no tirar nada “por si acaso”.

Además se van acumulando las bicicletas que amablemente te regalan los amigos cuando sus hijos crecen para los tuyos “por si acaso”.

Pensando sobre este “síndrome de Diógenes ciclista” puedo afirmar que sería falso decir que en mi infancia tuve una sola bicicleta. No. Lo correcto sería decir que tuve una sola bicicleta en la infancia, en la adolescencia y en la madurez. Aunque tampoco sería correcto, porque esa bicicleta era compartida con mi hermano.

O sea, que se merece un recuerdo mi media bicicleta, quizá como la disfrutaron tantos de mi generación. Síganme en mi paseo al pasado, por favor…

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Curiosidades y maravillas de la Plaza Mayor de Salamanca

La Plaza Mayor de Salamanca esconde secretos y explicaciones asombrosas que no debería ignorar nadie que se precie de turista, curioso u hombre de mundo.

archivo_000-101Y es que si los musulmanes tienen que peregrinar a la Meca al menos una vez en la vida, los occidentales deberían acudir a visitar la Plaza Mayor de Salamanca, prodigio arquitectónico situado en la cautivadora ciudad de Salamanca, ubicada a su vez a orillas del Tormes y cerca de la frontera de Portugal.

Con razón Cervantes aludía a la ciudad en su novela ejemplar, El licenciado vidriera, declarando que

Salamanca, que enhechiza la voluntad de volver a ella a todos los que de la apacibilidad de su vivienda han gozado.

No en vano la ciudad de Salamanca es Patrimonio de la Humanidad (1988) y la UNESCO se apoyó como criterio decisivo en la Plaza Mayor como ejemplo representativo y valioso del XVIII europeo.

Por eso creo será útil para el visitante con prisas, o  para las mentes ávidas de captar lo que esconden las joyas arquitectónicas mas allá de lo que los ojos muestran.

Veamos pues los gozos y los asombros que ofrece la Plaza Mayor de Salamanca, ayudados de unas hermosas fotografías de un gran fotógrafo salmantino, además de mi tío y padrino (Ramón Hernández Sánchez, 1934).

Aquí tenéis 38 curiosidades y un rápido viaje al arte, la historia y la cultura mirando la Plaza Mayor de Salamanca.  Sigue leyendo “Curiosidades y maravillas de la Plaza Mayor de Salamanca”

Que no se entere nadie de que eres feliz

leon-agresivoNo hace mucho viajaba en tren desde Madrid hacia Oviedo, tranquilo y relajado, y me aproximé al vagón de cafetería. Cuando plácidamente estaba tomando un café en pie y dos parejas mas allá charlaban suavemente, entró en el vagón un imbécil trajeado hablando a gritos por el pinganillo para móvil (olvidando una de las 17 reglas de cortesía que los groseros ignoran del uso del móvil).

Se colocó frente a mí (mas allá de la “distancia de seguridad o intimidad”), y todos los del vagón dirigimos miradas de censura porque nos estábamos enterando de que la opinión de ese fulano era “quiero a todos a las diez”, “el que falte se va a enterar”, “los pedidos los hará como me sale a mi de los coj…”, “no me gusta repetir las cosas”, “Eso a mí no me importa…” y lindezas por el estilo, todas las cuales por cierto, importaban un comino a los demás pasajeros.

Me sentí agredido en mi intimidad, porque podía admitir que alguien hable alto inadvertidamente al entrar al vagón, podía admitir que si está solo se exprese a grito pelado su problema de halitosis, e incluso aceptaría que una llamada urgente reclame su atención, pero lo que me parecía inaceptable era que cinco extraños tuviésemos que aguantar aquella verborrea rompiendo la barrera del sonido. Y seguía, seguía… Así que como tenía tiempo, saqué el pequeño demonio que tenemos dentro, y dado que las miradas no valían pasé al contraataque. Saqué mi iPhone 6, puse la música y el altavoz manos libres y la elevé. Las dos parejas me miraron, y el individuo elevó mas la voz sin salir del vagón, así que elevé mas todavía el sonido hasta la estridencia…Entonces el mameluco adoptó un gesto agrio mientras puse mi mejor gesto estilo Clint Eastwood, y salió del vagón visiblemente irritado y sin dejar de hablar, y sin poder dar un portazo porque las puertas son automáticas. Entonces apagué la música, y sentí que con su sonrisa los chicos me aplaudían.

Y lo dicho es rigurosamente falso. ¡Claro!. Lo cierto es la escena hasta el inicio de mi supuesta venganza, aunque lo pensé (o soñé). Sigue leyendo “Que no se entere nadie de que eres feliz”

Nosotros somos los juguetes

sustoEse es el mensaje, aunque he tardado en caer en la cuenta. Llevo pasando por ese palacio de juguetes que es Toys R Us desde hace años y la pronunciación de esa “R” infiltrada me distraía de su significado, que con mi pobre inglés, aludía a algo de juguetes. Pero no, la traducción correcta es “Toys are us” , o sea, “los juguetes somos nosotros”.

Ahí me brotó la pregunta: Eso de “los juguetes somos nosotros”…¿ es una confesión del personal de la tienda o es un mensaje de lo que tienen que sentirse los clientes?, ¿los juguetes son ellos o somos nosotros?. En ambos casos, es aterrador porque los juguetes deben estar al servicio de las personas y nadie debe ser juguete de nadie.

Pero hay más… Sigue leyendo “Nosotros somos los juguetes”

Rebeldes sin causa pero con consecuencias

naranjaLeo la noticia de que un joven confesó a la policía haber roto los retrovisores de varios coches tras haber discutido con su novia.

No sé que culpa tenían los retrovisores, ni los dueños de estos coches para aguantar las vicisitudes sentimentales del muchacho.

Tampoco entiendo que ese mismo joven, tan sensible en sus relaciones de pareja, posiblemente ante la masacre de la discoteca de Estambul o la muerte de inmigrantes en las alambradas, no solo no pierda los estribos sino que ni siquiera levante la vista de su Smartphone.

osoNo hace falta ser un psicólogo para percatarse que algo falla cuando la salida de las situaciones críticas de un joven es destrozar indiscriminadamente. Tampoco hace falta ser adivino para conjeturar que cuando sea adulto y tenga que aguantar la tiranía de un jefe, el capricho de un cliente o las manías de sus compañeros, por donde aflorará su protesta y como finalmente el sistema y la sociedad les dejará fuera por no aceptar las elementales reglas del juego social, que se llama civismo.

Es cierto que todos nos irritamos. Que cuando no podemos luchar contra una situación y la adrenalina brota o nos hierven las venas, nos sentimos en ebullición como volcán que tiene que dar salida a la presión.

No es casualidad que algunas multinacionales japonesas tengan en el vestíbulo el llamado “cuarto del desahogo” donde se encuentran varias figuras hinchables con el rostro de los directivos, a modo de tentetiesos, donde libres de cámaras y testigos el empleado puede abofetearles o patearles a su gusto. Después, ya calmado puede sonreír todo el día.

También es sabido que en el mundo jurídico los trastornos metales transitorios sirven de atenuante o eximente de responsabilidad penal, pero lo que comento ahora es la facilidad con que buena parte de la juventud solventa sus problemas con el mundo con actos que perjudican a los demás o destrozan bienes ajenos. Sigue leyendo “Rebeldes sin causa pero con consecuencias”

Aburrirme, no gracias

etiqueta-aburridoMe sorprendió hace poco la noticia de que un hombre de 89 años volvía a trabajar porque “Me moría de aburrimiento de estar sentado sin hacer nada y no ver a nadie”. Muy similar al caso del limpiabotas de Valencia de 96 años que sigue trabajando y que me permitió alabar la humildad que nos enseñan los humildes.

Eso que es comprensible cuando alguien de edad venerable es sociable y necesita sentirse vivo, aunque sea trabajando, resulta inquietante cuando se escucha a alguien joven o adulto quejarse porque se “muere de aburrimiento”. O cuando nos quejamos nosotros mismos… Sigue leyendo “Aburrirme, no gracias”

Inteligencia y bondad, no siempre unidas

nsamientoLeo una deliciosa entrevista a Howard Gardner, prestigioso neurocientífico estadounidense y profesor de Harvard en que afirma algo que me hace reflexionar: “las categorías de tonto o listo no cubren la diversidad del talento humano”.

Y es cierto. Desde pequeños nos enseñan a categorizar la fauna humana como listos y tontos, personas con gracia y desgraciados, personas exitosas y penosas… pero lo curioso es que todos nos consideramos muy listos y nos atrevemos a repartir credenciales de listos o tontos con petulante seguridad.

A veces consideramos listo al que tiene éxito profesional, otras económico, otras al que sobrevive sin dar palo al agua, e incluso somos tan tontos que consideramos listo al que la masa y la opinión pública dice que es listo.

Personalmente, siempre me he quedado con la definición de inteligencia como la capacidad de resolver problemas cotidianos, sea cual sea la herramienta que le ayuda: formación, experiencia, intuición… En cambio poco inteligente es quien no sabe tomar decisiones o las elude o agrava las situaciones críticas.

inteligenciasSer inteligente no es cuestión de titulaciones, ni de reconocimiento social, ni de haber leído mucho o tener dinero. No. Es cuestión de reflejos mentales. Esto es, de saber salir de encrucijadas y atolladeros con el menor daño propio y ajeno, pero no a cualquier precio. Hay que resolver problemas con el respeto de los demás.

El profesor añade otra perla:

En realidad, las malas personas no puedan ser profesionales excelentes. No llegan a serlo nunca. Tal vez tengan pericia técnica, pero no son excelentes.

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