No tengo tiempo para leer 

Esa es la explicación del flamante presidente Donald Trump sobre su falta de dedicación a la lectura. De hecho, The Washington Post informó que “no hay estanterías de libros en su despacho”.

Tal confesión procedente del máximo mandatario del país de mayor influencia cultural, social, económica y política del mundo civilizado resulta altamente preocupante.

El razonamiento simplista que posiblemente cunda en muchos ciudadanos americanos es doble. Por un lado, “si el presidente no lee ni le preocupa, no veo razones para apartarme de sus hábitos”; y por otro lado, “la falta de tiempo es razón que justifica no perder el tiempo leyendo”. Y ya está, con la conciencia tranquila a seguir vegetando, consumiendo pantalla de tablas, móviles y portátiles y en el peor de los casos, a seguir viendo pasar el tiempo.

Pero a mi juicio, ambas reflexiones son frágiles y tóxicas. Veamos.  Seguir leyendo “No tengo tiempo para leer “