La muerte no llama dos veces… pero la vida sí da muchas oportunidades

movilsAyer regresaba en coche como pasajero con Antonio Arias mientras su hijo conducía desde Coruña hacia Asturias y en medio de la ventisca, de noche y con niebla.

Cuando nuestro vehículo adelantaba un enorme camión de Coca-Cola, observamos aterrados que se nos echaba encima e invadía peligrosamente nuestro carril, lo que provocó la hábil respuesta de nuestro joven conductor frenando y tocando la bocina, durante unos instantes que fueron de interminable zozobra.

Superado el angustioso trance no podemos menos de reflexionar sobre lo fácil que resulta que en un instante, sin comerlo ni beberlo, se trunque la felicidad o tranquilidad por el azar o la desgracia que se cruce en nuestro camino.

Si el conductor de ese camión fuese un poco mas despistado todavía o el nuestro no tuviese los reflejos propios de la juventud (y no digamos si ambos consultasen de soslayo el móvil al conducir), quizá ahora no estaría usted leyendo este post, algunos recordándonos de corazón, y otros mas pragmáticos comentarían frívolamente que existían dos nuevas vacantes en la función pública.

El enorme camión de Coca-Cola me recordó instantáneamente el camión agresivo de la película de Steven Spielberg (El diablo sobre ruedas, 1971) y la cruel paradoja de que el nuestro casi apaga “la chispa de la vida”. Seguir leyendo “La muerte no llama dos veces… pero la vida sí da muchas oportunidades”

Ante la agresión de vendedores telefónicos: firmeza sin remordimientos 

negatibvaAyer recibí tres llamadas a lo largo del día. Una a media mañana y dos al anochecer. Procedían de una compañía de luz, una de telefonía y otra de seguros. En las tres conocían mi nombre y tras espetarme muy amablemente que la conversación iba a ser grabada, interrumpí a las vendedoras para decirles cortésmente que “no pierda su tiempo, por favor, no me interesa el producto”. Curiosamente, similar encuentro me sucedió en la estación de Atocha en Madrid y en el aeropuerto Adolfo Suárez, cuando sendas señoritas me ofrecieron amablemente una tarjeta de crédito, tras sonreírme para pedirme unos minutitos de mi tiempo.

En todos los casos, ante mi objeción de no necesitar el producto, fueron inasequibles y replicaron algo muy similar, que seguramente les enseñan en el Manual del acosador de ventas: “Señor, no me ha permitido explicarle el producto para que pueda decidir” o “Señor, le estoy diciendo como ahorrar en su factura y tiene que oírme”.

De este modo, los vendedores sutilmente colocan al cliente psicológicamente en posición de sentirse culpables, pues el mensaje cala en nuestro fuero interno: “Si no le he oído… ¿cómo puedo rechazarlo?” o ¿cómo puedo rechazar a quien me hace un favor para indicarme como ganar dinero?, o más sencillo… ¿cómo soy tan canalla de negar unos minutos a quien amablemente me los pide con sonrisa incluida?

Pero ojo, se impone la resistencia… Seguir leyendo “Ante la agresión de vendedores telefónicos: firmeza sin remordimientos “

Del silencio al ruido: menos palabrería y menos vocerío

Archivo_000 (8)El pasado jueves tuve ocasión de visitar el Monasterio de Santo Domingo de Silos en la provincia de Burgos y asistir en la iglesia al canto gregoriano de completas (horas canónicas de descanso nocturno).

Ajeno a toda consideración religiosa lo que me vino a la mente durante la puesta en escena de casi treinta monjes orando con melódica voz en la caja de resonancia del templo, fue la sensación de tranquilidad. Las tres “eses”: Silencio, Soledad, Sencillez.

Silencio suave y placentero, frente al bullicio externo, al frenesí de relojes y tecnología propios de la vida que nos gusta vivir (o sobrevivir) a la mayoría de los homínidos de mi tiempo; y digo “homínidos” porque aproveché a visitar el Museo de la Evolución Humana en Burgos, lo que me hizo percatarme, a juzgar por la conducta de algunos cafres y asilvestrados contemporáneos, que hoy día coexistimos con nuestros ancestros. Y es que la situación invita a una reflexión… Seguir leyendo “Del silencio al ruido: menos palabrería y menos vocerío”

Filosofía kleenex para el verano

sisifoHablar de filosofía en verano sería de mal gusto si no fuese por un motivo razonable como es el fallecimiento de Gustavo Bueno, personaje que siempre demostró genio expresivo y planteamientos enérgicos, con una gran libertad de criterio, como un monje guerrero de los que no abundan en la sociedad actual donde las ovejas gregarias obtienen mas réditos que los lobos esteparios.

No me voy a referir a la doctrina filosófica del profesor, que me excede, e incluso me atrevo a confesar que no me interesa, ya que soy de los que piensa que la filosofía más pura es la utilizada para salir del paso y resolver problemas, pues desde que nacemos nos enfrentamos a un mundo hostil, con encrucijadas y grandes incertidumbres, y tenemos que irnos forjando nuestras propias pautas para sobrevivir. Por eso, me agradaba el pragmatismo atribuido erróneamente a Sancho, y que en realidad corresponde al soneto cervantino en que Babieca (el caballo del Cid) le comenta a un escuálido Rocinante (la montura del Quijote).- Metafísico estáis. Y le responde: Es que no como.

Es innegable que la necesidad aguza el ingenio. El hambre de amor, comida, respuestas o experiencias es el motor de la reflexión y del aguijón de las preguntas que son la esencia de la filosofía (¿Qué, cómo, por qué?). Y esa necesidad es también el motor de la acción.

Pero mas allá del filósofo me interesan algunas frases o reflexiones de D. Gustavo Bueno que encierran un puñetazo al estómago o mas bien una sacudida a la mente. Son greguerías de altura, muchas de las cuales me han hecho cambiar, algo que resulta difícil admitir cuando somos maduritos ( resistentes a cambiar, como decía Robert de Niro en una película mafiosa: “Cambiamos hasta los cuarenta; después nadie nos cambia de manera de pensar en las cosas básicas, aunque fingimos hacerlo”).

Sin caer en frivolidades, confieso que me han ayudado mucho en mi visión del mundo algunas frases de Woody Allen o de Homer Simpson, pues saben ofrecer con situaciones absurdas o juegos de palabras, perspectivas por las que nuestras neuronas no suelen transitar.

Así, he extraído diez frases lapidarias del profesor Gustavo Bueno, de un bloque de 60 que el Diario La Nueva España nos ha ofrecido. Veamos esas diez perlas y dejemos la mente “absuelta”… Unos minutos de introspección (“avive el seso y despierte”) no vienen mal entre sol, paella, golf, siesta, lecturas livianas y los artilugios tecnológicos, que siguen ganando por goleada. Y después de engrasar las neuronas, volvamos al asueto y letargo Seguir leyendo “Filosofía kleenex para el verano”

Las reflexiones son para el verano

Archivo_000 (3)Inicio las vacaciones en este pueblecito leonés de cielo increíblemente azul con sol cálido y la mente no se toma vacaciones. Reflexiono mirando el bosque, reflexiono observando las hortalizas del mercado, reflexiono nadando en la piscina, reflexiono en la terraza del bar del pueblo… en fin, batiendo neuronas y experiencias, sin rumbo.

Curiosamente las vacaciones cobran sentido para descansar o cambiar la rutina del trabajo y las preocupaciones cotidianas, y sin embargo muchos acabamos cayendo en la rutina vacacional. Mismas ocupaciones, mismas rutas, mismos lugares y compañías. Eso no es malo porque la seguridad que dan los entornos familiares y evitar lo inesperado es un bálsamo para el estrés y para la inquietud.

Sin embargo, la cámara lenta que filma nuestra vida como protagonistas en el verano, nos permite reflexionar y hacer balance sobre lo que hemos hecho este año, y lo más importante, si hay algo que cambiar para el próximo.

Lo triste sería que mirásemos hacia atrás y no estuviésemos orgullosos de nada de lo hecho y que tampoco intentásemos cambiar nada después del verano.

No se trata de acometer los consabidos planes de aligerar peso, aprender idiomas, leer los clásicos, organizar agendas y cumplirlas, dejar de fumar, ir caminando en vez de seguir siendo un centauro motorizado, reunirse con esos amigos cuya compañía hemos descuidado, etc. No. Se trata de algo más profundo y que tiene que ver con lo que comenté en un viejo post significativamente titulado “No esperemos una enfermedad grave para reorientar nuestra vida”.

Viene al caso porque acabo de leer en el periódico el País una estupenda entrevista a una joven a la que diagnosticaron cáncer con 17 años, Verónica Díaz, en que con tremendo frescor vierte verdades como puños que no están en los libros escolares ni en los manuales de autoayuda sino que solo los ofrece la experiencia. Aquí van los fragmentos de las respuestas de Verónica que mas me han impresionado. Seguir leyendo “Las reflexiones son para el verano”

Ni lotería ni que otros nos resuelvan los problemas: la cultura del esfuerzo

relojisHay personas que de niños confiaban en que sus padres resolviesen sus problemas; de adultos cuentan con que se los resuelva el Estado, y de ancianos en que sus hijos los atiendan. Un mundo feliz para una existencia vacía.

Se trata de personas que alimentan una visión cómoda y parasitaria de la existencia, que en unos casos es egoísta y en otras inmadura. Si todos pensásemos igual no habría comodidades, ni servicios públicos, ni dispondríamos de objeto u ocio porque nadie habría trabajado o se habría esforzarlo en crearlo o mantenerlo.

Por eso es muy importante que los jóvenes comprendan la cultura del esfuerzo. No de la esclavitud de trabajar a la japonesa, ni vida monacal de sacrificio, sino sencillamente intentar devolver a la sociedad algo de lo que recibimos y dejar un mundo mejor de lo que encontramos. Ese es el reto y no es fácil.

Lo triste es que hoy día existen los medios pero no la voluntad de utilizarlos. La información es la herramienta mas poderosa para mejorar como personas y ser productivas.

En la generación anterior las claves de la información disponible para la juventud de finales del siglo XX eran las tres “P”: Pausada, Poca y Persistente. Las tecnologías de la información eran tecnologías sin información: los libros se obtenían por goteo de las bibliotecas, las radios y televisiones eran fuentes escasas que limitaban el pluralismo informativo y la información se ofrecía como estable.

carreraEn cambio, la generación actual de jóvenes disfruta desde el siglo XXI de información con las tres “V”: Velocidad, Volumen y Variabilidad. Hoy día las tecnologías de la información ofrecen información a tiempo real, en cantidades indigeribles y cambiante.

Este nuevo escenario de información, de poder, de potencial para sobrevivir en la sociedad tropieza con un escollo imprevisible: la pereza o la inercia del joven, que se ve abrumado por tal información.

Por eso me ha encantado el libro “No me tocó la lotería, Y ahora ¿qué hago?” (Antonio Álvarez Rodríguez, El Sastre de los libros, 2015) que descolla en el mar de los sargazos de los libros de autoayuda porque ofrece un planteamiento claro, con ejemplos y consejos útiles para aprender a sobrevivir y superar los problemas.

Es un libro que parece inspirado en el viejo consejo Maoísta: “Si le das un pez, le quitas el hambre de un día; enséñale a pescar y le quitarás el hambre de por vida”.

Veamos las enseñanzas que destila esta brillante obra de poco más de un centenar de páginas de sabiduría. Seguir leyendo “Ni lotería ni que otros nos resuelvan los problemas: la cultura del esfuerzo”

Aprender de los errores no es enterrarlos sino asumirlos

sisifoLeo en una entrevista a Pablo Hernando, Director de Innovación de Repsol en la que subraya la importancia de aprender de los errores y comenta que “si aprendemos de nuestros errores, ¿no deberíamos de tener el máximo de errores posible”.

Mas allá de la falacia que encierra tan sugerente frase, lo cierto es que Oscar Wilde tenía razón cuando afirmaba que “la experiencia es el nombre que damos a nuestros errores” porque lo que debe aprenderse de las malas experiencias es precisamente a evitarlas, a no tropezar dos veces con la misma piedra.

Hemos de aprender a no quedarnos paralizado ante el fracaso o el riesgo. A no culpabilizarnos del error sin aprender ni movernos. Los conejos se quedan deslumbrados con la luz de los faros de los coches y se quedan quietos esperando el atropello.

No somos conejos. Hemos evolucionado como seres humanos para algo: para sobrevivir. Coexistimos en un mundo competitivo, donde las cosas cuestan o escasean y donde no todos actúan con honradez, así que para sobrevivir ante contratiempos, zancadillas o infortunios, hay que aprender a levantarse. Veamos las claves para sobrevivir ante el error. Seguir leyendo “Aprender de los errores no es enterrarlos sino asumirlos”

Ni anclado en el pasado ni suspirando por el futuro: Carpe Diem

tiempo vuelaA tiempo real respiramos, comemos, amamos y disfrutamos o sufrimos con lo que rompe la rutina de nuestra vida cotidiana. Pero solemos mantener como telón de fondo que enmarca nuestra vida, como un Pepito Grillo vigilante, nuestra visión del pasado y nuestras ansias de futuro.

Somos nuestro propio juez, fiscal y abogado. Nuestro pasado solemos verlo con ojos de fiscal, acusándonos de nuestras equivocaciones o inyectándonos nostalgia de nuestros aciertos y momentos felices.

En cambio el futuro lo vemos con ojos de abogado defensor que siempre presume nuestra inocencia y confía en lo bueno por venir. Pero lo importante es no dejar que los demás sean jueces de nuestra vida hasta el punto de que nos la condicionen.

Viene al caso porque leo en una entrevista al periodista Manel Fuentes varias afirmaciones apropiadas para los tiempos turbulentos y ansiosos que vivimos. Y es que no hace falta ser filósofo ni guru de la autoayuda para decir cosas valiosas.

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Retroceder para avanzar

equilibrioMe encanta la confesión del actor Fernando Conde (el discreto tercer miembro del grupo “Martes y trece”), en una reciente entrevista, sobre las razones de dejar el grupo en la cresta de la ola:

Entiendo la vida por ciclos y en esta profesión más (…) Creo que es importante tener capacidad de renuncia si no te satisface lo que haces. Todo el mundo no sabe renunciar estando arriba, pero es cuestión de valores familiares, de cómo te han educado”.

Veamos… Seguir leyendo “Retroceder para avanzar”

Baila sobre el volcán mientras puedas

Parece ser que el Parque Nacional de Yellowstone está sobre un inmenso volcán. Y no escondamos la cabeza como el avestruz, confiando en que estamos lejos de EE.UU. o que esas cosas suceden a otros o para cuando nosotros formemos parte de la madre tierra. No. Leo la entrevista al geólogo Enrique Bernárdez en que vierte dos afirmaciones que no debemos pasar por alto.

“Si Yellowstone entra en erupción será poco menos que el fin de la humanidad”

Y añade sobre su inminencia:

“Porque la caldera entró en erupción tres veces y siempre cada 600.00 años. Justo ahora se cumplen 600.000 años de la última, aunque geológicamente esta cifra es bastante imprecisa. Puede entrar en acción ahora mismo o dentro de 30.000 años.”

Se impone releerlo antes de un suspiro poco tranquilizador. Veamos las emociones que suscita. Seguir leyendo “Baila sobre el volcán mientras puedas”