La deliciosa experiencia de ser invitado a un txoko

cocineroEl pasado viernes tuve la enorme fortuna de ser invitado, junto a un puñado de amiguetes a un txoko en Bilbao.

Parece ser que el origen de estas sociedades gastronómicas vascas radica en la búsqueda a mediados del siglo pasado de un lugar de esparcimiento, situado a pie de calle, donde el trasvase de población rural hacia la ciudad, reclamaba lugares de confianza para poder eludir los horarios y limitaciones propios de tabernas y restaurantes.

Y además, como no, obtener ventajas económicas ya que los socios pagan pero todos se benefician. Hoy día, son asociaciones sin ánimo de lucro, o mas bien asociaciones con ánimo de esparcimiento sano. Y como tales asociaciones poseen sus propias normas de acceso (algunas reticentes a la presencia femenina, por tradición o prejuicio), de manera que ni los turistas ni los curiosos por mucho que exhiban credenciales, pompa o dinero, pueden acceder ya que  el pasaporte de entrada es el beneplácito o invitación de los socios.

Los socios cocinan personalmente, traen invitados de su confianza, y además se encargan de recoger platos y limpieza de la mesa que utilizan. La velada sin límite temporal, con tertulia, partida de cartas o canciones. No hay lugar para televisiones pues la sociedad gastronómica es para disfrutar en compañía y no para asomarse al exterior o aislarse de los otros. Todos respetan al prójimo y se saludan con sanísima complicidad.

La confianza reina, ya que cada socio, además de la cuota periódica, anota lo que consume y lo paga, sin pícaros o aprovechados. Sin contables ni auditorías. No hacen falta. En suma, una comunidad solidaria y modélica que gira en torno al buen yantar.

Pero veamos la experiencia Seguir leyendo “La deliciosa experiencia de ser invitado a un txoko”