Aburrirme, no gracias

etiqueta-aburridoMe sorprendió hace poco la noticia de que un hombre de 89 años volvía a trabajar porque “Me moría de aburrimiento de estar sentado sin hacer nada y no ver a nadie”. Muy similar al caso del limpiabotas de Valencia de 96 años que sigue trabajando y que me permitió alabar la humildad que nos enseñan los humildes.

Eso que es comprensible cuando alguien de edad venerable es sociable y necesita sentirse vivo, aunque sea trabajando, resulta inquietante cuando se escucha a alguien joven o adulto quejarse porque se “muere de aburrimiento”. O cuando nos quejamos nosotros mismos… Sigue leyendo “Aburrirme, no gracias”