Reflexiones vigorizantes

Solidaridad con los refugiados: un placer que nos hace mejores

solidaridad con refugiadosEl tsunami de noticias trágicas sobre el aluvión de refugiados derivados de Siria nos ha alterado nuestras tranquilas aguas de la solidaridad que habíamos aceptado.

Una cosa es confiar en nuestro Estado asistencial y atender ocasionalmente a necesidades del prójimo en las proximidades de nuestro ámbito doméstico y otra muy distinta observar una avalancha de personas cuya única culpa es verse envueltos en una guerra absurda.

No huyen por capricho, ambición ni para buscarse la vida. Pero quieren salvar la vida. Y lo curioso es que emprenden viajes penosos, con escasos medios y dejando atrás todo lo que tenían, para conseguir seguridad.

Europa no es Xanadú pero para ellos es paz y comprensión. Y para nosotros es un reto que no podemos ignorar. Por favor, seguir leyendo.

1. Es cierto que al ciudadano europeo le brotan varios pensamientos tendentes a eludir el bulto: ¿qué culpa tiene Europa de esa guerra?, ¿acaso no existen países islámicos o culturalmente mas próximos que deberían acogerlos?, ¿debemos sacrificar nuestro Estado del bienestar por acoger una multitud que desnivelará nuestra calidad de vida?, ¿no será mejor esperar a ver si cambia el signo de la guerra con alguna intervención bélica internacional para que puedan volver a sus casas?, ¿haría lo mismo Siria acogiendo a los europeos que huyesen de una guerra?…niño ahogado

2. Todos esos argumentos quedan enterrados por el peso de la dignidad de la persona. De la dignidad de la persona que pide ayuda y de la dignidad de la persona que debemos prestarla.

Es más, nos encontramos ante personas como nosotros, que hace bien poco tenían su trabajo, su ocio y sus aficiones; que disfrutaban de su familia, el deporte y las tertulias. Y ahora por la barbarie de la guerra, todo eso se les ha quitado, y lo que es peor, si no les ayudamos, nosotros les quitaremos lo que podrían tener en el futuro: una vida digna.

niños
¿ tan difícil es sacar conclusiones ?

Si como europeos estamos orgullosos de nuestras cartas y Constituciones de derechos fundamentales, de nuestra civilización y de nuestro estado del bienestar, debemos ser coherentes y acoger a quienes llaman angustiosos a la puerta de nuestro territorio. De forma ordenada y proporcional, pero con generosidad.

3. Ahora bien, mas allá de aceptar que nuestros gobiernos acepten contingentes de refugiados, se impone dar un paso adelante y personal ante una situación tan sangrante, cuyo hito más estremecedor es la fotografía del pequeñuelo ahogado en la playa. Y no se trata de actuar a remolque del impacto visual, sino de actuar. Hay muchas razones:

  • para sentirnos mejor,
  • para poder mirarnos al espejo con orgullo,
  • para poder ver las penosas imágenes y aliviar nuestra conciencia por haber hecho algún sacrificio,
  • para poder devolver al mundo lo que nos fue dado; decía el filántropo Warren Buffett que “alguien descansa a la sombra porque hace años alguien sembró un árbol”; y los europeos, yo mismo, debemos mucho a gente anónima del pasado, y ser agradecido es tender la mano para ayudar a otros que nunca conoceremos.
  • para introducir en nuestra cómoda rutina un soplo de emoción y grandeza.
  • para darnos cuenta de que un móvil nuevo o un festejo gastronómico o ese viaje de placer, no son tan apremiantes como lo son la vida y la salud de los semejantes, con nombre y apellidos.
  • para poder algún día lejano, dolientes de una enfermedad o aparcados en una residencia de ancianos, mirar hacia atrás con satisfacción por haber aportado un granito de arena hacia personas anónimas.

4. Me ha costado mucho darme cuenta de que la historia de la humanidad no es la historia de la humanidad europea. Ni todos los inventos proceden de Inglaterra o Estados Unidos. Hemos avanzado gracias al papel, la pólvora o el sismógrafo (China) el café , el álgebra y el molino de viento (países árabes), los botones, el ajedrez o el acero (India), la caja negra de los aviones (Australia), el bolígrafo (Argentina), el riego por goteo (Israel), trajes espaciales (Rusia), Dinamita (Suecia), robots (Japón), marcapasos (Colombia), o la bolsa de agua caliente (Croacia), todo ello a título de ejemplo.manos ayudando

Lo importante es percatarse de que si vamos en coche, si hablamos por el móvil, si disfrutamos de internet, si nos asombramos de maravillas artísticas del mundo, es gracias a la contribución de muchas generaciones de muchos países.

No estamos aislados ni tenemos derecho, ahora que se nos pide ayuda, a levantar el puente levadizo e ignorar los gritos del hambre. Debemos mantener la cadena de favores y ayuda.

5. ¿Cómo ayudar?. No podemos cambiar las circunstancias pero sí podemos cambiar nosotros e implicarnos. Decía el filósofo José Antonio Marina que “la bondad es el mayor rasgo de inteligencia de una persona”, y ahora tenemos una oportunidad de ponerla en práctica.

Pues lo primero sería emplear unos minutos y asomarse a la web de ACNUR, la organización de ayuda a los refugiados, y comprobaremos:

a) Su seriedad;
b) La ausencia de carga ideológica partidista alguna;
c) La existencia de necesidades urgentes, y no solo la de los refugiados de Siria;
c) Su transparencia y neutralidad;
d) Las facilidades para prestar colaboración, sin trampa ni cartón.

Hay que tener el corazón muy duro para asomarse a esa web y olvidarse.Snoopy ayuda

Por eso, creo que mi recomendación desde este modesto blog que solo pretende hacernos mas felices, es que quien pueda, realice una donación a través de los diversos medios de la web o incluso que se haga socio con una mínima contribución periódica.

Siendo generosos nos sentiremos mejores personas. Nosotros no seremos mas pobres pero los refugiados serán mas “ricos”, en cuanto no hay mayor riqueza que no sufrir y saber que no te dejan desamparado. Y eso nos hará crecer y dormir mejor.

Por favor, entrad en esa web y haced vuestro donativo. No lo pospongáis para luego que lo urgente no admite aplazamiento. Nunca algo tan sencillo proporcionó tanto bienestar emocional.

No es extraño que entre las 40 cosas que la vida me ha enseñado en los últimos treinta años la primera es:

Trata a los demás como quieras que te traten (no por clásico y de resonancias bíblicas, menos válido).

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