Hábitos saludables

El placer de conquistar lo que parecía imposible

lo imposibleEs verdad que llevo una vida agitada con una agenda repleta. Trabajo y ocio. Creatividad y deportividad. Leer, debatir, charlar, festejar, nadar… Muchas veces mis amigos me preguntan ¿cuándo duermes?, ¡es imposible!. Y la verdad es que el tiempo es limitado cuando tienes familia y trabajo pero también resultaque no es imposible todo lo que nos “parece” imposible.

Es mas fácil buscar excusas que intentar hacer cosas.

Decía Antonio Machado aquello de “Caminante, no hay camino, se hace camino al andar”, y es que si queremos hacer algo hay que comenzar.

1. Es fácil convencerse de no empezar un libro si es enorme, de no practicar un deporte por el sacrificio que comporta, de no ordenar nuestra casa, fotos o colecciones para no “perder el tiempo” o de no emprender cualquier actividad porque siempre será fácil detectar que precisa esfuerzo.

Sin embargo, los seres humanos somos increíbles si nos lo proponemos. Decía Nelson Mandela aquello de “Siempre parece imposible hasta que se hace”.

¿Cuántas veces decimos que es imposible dejar algún hábito alimenticio o social hasta que un “mal” día un médico nos lo prohíbe?, ¿cuántas veces nos asombramos de personas con enormes limitaciones que consiguen metas envidiables?, ¿cuántas veces envidiamos el éxito de personas que consideramos con menos habilidades que nosotros?, ¿nos hemos parado a pensar el uso alternativo de tiempo inútil ante el televisor viendo programas absurdos o paseando con las manos en los bolsillos y la mente en blanco?

2. No hace falta pensar en los hermanos Wright empujando avionetas mientras los calificaban de tontainas por intentar que un aparato flotase en el aire, ni en el inventor del teléfono o el que llevó a cabo el primer trasplante de corazón cuando eran observados por miradas burlonas. No hay que ir tan lejos.

metas3. No podemos perder de vista cinco reglas de oro:

I. La inmensa mayoría de las cosas están al alcance de la inmensa mayoría de las personas.

II. Basta con voluntad y esfuerzo, y cuanto mayor sea el esfuerzo, mayor será la satisfacción.

III. Quien quiere el fin, tiene que querer el “medio”: hay que sembrar para cosechar y tener paciencia.

IV. No importa lo ambicioso de las metas, que sean grandes o pequeñas. Lo importante es intentar conseguirlas. Siempre se aprende y siempre enriquece la personalidad. En cambio, no hacer nada y dejarse llevar nos hace invisibles a nosotros mismos.

V. Si no conseguimos las metas habremos conseguido la experiencia y satisfacción de intentarlo, cosa que muchos no podrán decir ni comprender. Solo debemos rendirnos cuentas a nosotros mismos.

4. Si no queremos hacer algo, que sea porque no nos gusta pero no porque nos “parece” imposible o peor, porque nos digan que “es imposible”. Decidamos por nosotros mismos que sueños tenemos y qué estamos dispuestos a hacer por ellos. 

Dejé de esquiar porque en la tercera sesión pasaba miedo (por mí y por los restantes, en trance de ser arrollados) pero no porque fuera imposible. Tampoco me lanzo en parapente por considerar que es un riesgo inútil y no tengo que sembrar la zozobra en las personas que quiero.

Sin embargo, de adolescente me parecía imposible el malabarismo del circo y así y todo conseguí hacer juegos malabares con naranjas con la inexplicable sorpresa de mi madre ante fruta aplastada. Ya adulto, me parecía imposible poder hacer algún truco de magia y de forma autodidacta ha sido mágico haberlo aprendido para goce de niños y amigos. Lo de escribir un libro me parecía cosa de genios del Olimpo pero recuerdo como el primero lo conseguí escribir con una vieja máquina de escribir Olivetti para volcarlo a los entonces primarios ordenadores, todo muy artesanal, y aunque no fue fácil conseguir verlo publicado, sí resultó gratificante haberlo conseguido.retos

De igual modo me embarqué en poesías y novelas de narrativa, que no serán un best-seller pero no me importa porque mi satisfacción personal vale mas que todo eso. Soy mi mejor crítico y mi primer admirador (se quiere a los “hijos” aunque no sean famosos). También me atraía la física, la biología y la neurología pese a mi formación en letras, y voy consiguiendo captar las claves de esa disciplina con una voracidad de aprendizaje propia de Leonardo da Vinci.

Lo de crear un blog fue un experimento y al final se ha convertido en una gratificante disciplina que me ha propiciado infinidad de voces amigas. Impartir una charla o conferencia se me hacía imposible a los veinte años y la primera fue durísima, con la vista baja y un nudo en la garganta, pero poco a poco se cobra la soltura del equilibrista de circo: tener cuidado y confiar en la experiencia, sin mirar abajo.

No soy ejemplo a seguir porque cada uno debe marcarse sus propias metas, pero creo que la moraleja es que todos podemos casi todo si nos lo proponemos. No dejo de ver en el espejo aquél niño de pantalón corto y gafas que en la década de los setenta jugaba con su imaginación, devoraba novelas, pateaba su barrio como un explorador y tenía ansia por experimentar situaciones y aprenderlo todo, aunque todo le parecía inalcanzable. Otro estudiante más de EGB en los escolapios.

5. Nunca faltará un aguafiestas o pesimista: siempre habrá quien encuentre pegas a la Mona Lisa, personas tóxicas que disfrutan poniendo zancadillas a los demás.

Pero hay que pisar fuerte: es mas importante nuestra propia autoestima que la que nos quieren condicionar los demás. Y ciertamente, conseguir pequeñas cosas porque queremos, nos hará sentir mas libres y mas felices.

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