Lobos disfrazados

Iluminados, milagreros y aprovechados: no, gracias

Corre tiempo de carnaval y ya Larra nos avanzó aquello de que “El mundo todo es máscaras. Todo el año es carnaval”, pero lo que no sabíamos es que hay muchos que además de disfrutar del carnaval aprovechan para burlarse de personas de buena fe. Veamos.

1. Mientras esperaba para hacer unas fotocopias en una papelería se me acercaron sonrientes dos individuos elegantes, frisando los sesenta años, con apariencia de altanero empresario ruso acompañado de su servil chófer. Aquél me espetó sonriente: “Usted tiene aspecto de gustarle leer”. No demostré sorpresa por tal demostración deductiva ya que bajo mi brazo asomaba la autobiografía de Neruda (“Confieso que he vivido”), y le dije: “Pues más que gustarme leer de todo, me gustan los buenos libros”. Entonces me tendió un grueso folleto de una treintena de folios impresos y con extrañas figuras geométricas en la portada, y mirándome a los ojos con complicidad me dijo: “Aquí está la respuesta a todo”.

hernandezMe lo puso a tiro y repuse: “Hombre, la respuesta a todo en tan poco espacio me parece un reto difícil”. El acompañante del hombrecillo terció: “Tenga la seguridad de que ahí está la respuesta a todos sus problemas. Garantizado”. Y el jefe añadió: “Léalo, por favor, y aquí le dejo mi teléfono personal” (y anotó a bolígrafo un nombre y un número en la portada). Como soy educado le repuse: “Me comprometo a iniciar su lectura y a terminarlo si me gusta”. Me estrecharon las manos sonrientes y se fueron.

Cuando examiné el folleto en casa me quedé perplejo. Se titulaba Libro del conocimiento y sus derechos pertenecen a la Hermandad Mundial Fundación Suprema Mevlana donde se vierten 151 “verdades” del siguiente tenor: “Nuestra Orden desea que nadie sea infeliz”, “La diferencia sexual existe solo en Vuestra Galaxia”, “Los amigos que tienen nuestra confianza, siempre están seguros”, “Vuestra purificación es nuestro orgullo”, “Somos un grupo de intermediarios que os iluminan”, “Conoce tu omnipotencia” y una mezcolanza de referencias a Dios, el Universo, poderes, espíritu y similares. Menos mal que cuenta con una Nota final tranquilizadora que dice: “Este mensaje Privado se ha escrito con permiso del Reino Supremo”. ¡Caramba!

Lo primero que pensé es cual sería la razón por la que aquéllos seres especiales me habían elegido para formar parte de la hermandad y acceder a los secretos del universo. Me preocupó ofrecer ese perfil de cliente de sermones o mercenario de ideologías.

Mi segunda reflexión fue sobre la pena que me dan algunas personas, si creen de buena fe en estas majaderías, por la impotencia que debe sentirse al no ver todos con claridad lo que ellos ven con evidencia.

2. Cuento esto ahora porque visitando la enorme librería de la FNAC me tropiezo en las estanterías de novedades, dentro de los libros mas vendidos, varias versiones de la misma milonga de los llamados “Cursos de milagros”.

Hojeo tales ejemplares y observo como sin ningún rubor son varios los autores que se reparten el mercado de la felicidad a golpe de psicoterapia de celofán. Leo las contraportadas y me asombra que se asignan títulos pseudoacadémicos, se alzan en maestros y discípulos, y confiesan tener solución para todos los problemas mediante sus poderes de seducción, como pescadores de incautos que agitan el cebo de poseer la fórmula del éxito. Esta fórmula cautivadora se asienta sobre tres pilares. medicos curan

En primer lugar, parten de la obviedad de que todos tenemos problemas, lo que tiende un puente de cercanía y coincidencia entre el predicador y el interesado.

En segundo lugar, apuntan a que el origen de los problemas físicos o psíquicos, o enfermedades es algo espiritual, algo que hemos hecho en esta u otra generación, o nuestros predecesores, o en una reencarnación, o al aplastar una hormiga en la infancia, y como ya tenemos al enemigo identificado, se ofrecen para librarnos de este lastre que nos impide ser felices.

Para redondear la puesta en escena, estos gurús se adornan del poder de conocer los secretos del alma o ser intermediarios con Dios. E incluso ya puestos, algunos convierten al interesado en el mismo Dios, diciendo que todos somos dioses o que no hay dios, o que dios está en la mente. Todo vale, si es original y sorprende al destinatario.

3. En su origen el Curso de Milagros (que cuenta con su Fundación e infinidad de “sucursales” muchas de ellas “independientes” pues nadie tiene la propiedad intelectual de la fantasía pseudocientífica) era debido al libro escrito por Helen Cohn Schucman entre los años 1965 y 1972, guiada por una voz sobrenatural según su autora y cuyo legado es una Fundación que persigue la difusión hacia “un único, universal, sistema de auto-estudio y pensamiento espiritual, que enseña que el camino hacia el amor y la paz interior es a través del perdón”.curso

Como no he sido capaz de leer ninguno de esos manuales mas allá de la tercera página, ni siquiera hojeándolo a saltos, aquí hay un resumen de tesis del Curso de Milagros, que parece se asienta sobre la creencia de que Dios está en todo y todo está en dios y que no existen las enfermedades ni la muerte, ni los pecados, pues todo está en nuestra mente y si tratamos la mente solucionamos lo que creemos nos perturba.

4. De este ingenioso bucle han bebido infinidad de “milagreros” que a su vez la reinterpretan y la reconducen hacia sus propios cantos de sirena que afloran en libros, cursos, talleres y como no, infinidad de lectores (unos curiosos y otros leales adoctrinados).

Mucha palabrería, mucha espiritualidad vacía, mucha apelación al yo y la sintonía del universo. Todo ello removido con gotas de religión al gusto del gurú de turno. Donde ya me sublevo es cuando introducen el aval de la física cuántica de sus asertos o cuando reinterpretan religiones a su gusto. Algunos incluso se califican de “psicoterapeuta cuántico”. Se buscan un pedestal objetivo para una estatua frágil.

Para unos, la ciencia ha demostrado que a nivel subatómico fluye la energía y todo está interconectado, lo que les sirve de pretexto para buscar la relación causa efecto entre generaciones, entre sucesos, entre pensamientos y conductas o a la inversa.

Para otros, lo importante es que a escala celular todo se interfiere y por eso las células cancerígenas se deben a alteraciones de nuestro equilibrio mental y/o emocional.

Tampoco faltan los que estudiaron psicología o medicina o son curanderos, y aprovechan con el batiburrillo mental de los avances científicos a crear nuevas disciplinas para deslumbrar a quienes buscan luz.estafadores

5. La patraña es colosal. Una cosa es que existan fenómenos psicosomáticos, esto es, que las emociones o sentimientos pueden influir en la agravación o aparición de determinadas dolencias y otra muy distinta es que todo mal tenga un origen mental, y no digamos ya la soberbia de estos mercaderes que se consideran poseedores de la llave para solucionarlo.

Un ejemplo ibérico, es el caso de Enric Corbera al que ya aludí en su día, que se ha creado su propio evangelio o pseudociencia (Bioneuroemoción), e incluso llegó a utilizar el nombre de la Universidad de vano para realzar su instituto. Vanitas, vanitatis: basta el testimonio de uno de sus pacientes, que pone los pelos de punta, para darse cuenta del tufo que desprenden sus métodos.

6. En fin, bienvenida la meditación, la reflexión, el estudio, la soledad, la mente libre, el budismo o cualquier otra metodología o religión que deje al individuo pensar libre y críticamente, pero por favor, no nos creamos majaderías porque necesitemos respuestas a los problemas.duda paciente

Es cierto que cada uno es libre de creer lo que desee. Y cada uno tiene derecho a equivocarse, a perder el tiempo, a sembrar sus ilusiones, o dejarse seducir (algo así como el viejo “dime que me quieres, aunque sea mentira”). Se puede tomar vino peleón pero sabiéndolo; lo que no debe aceptarse es vino peleón calificado como gran reserva y seductoramente embotellado y ofrecido por un engolado sumiller, cuya puesta en escena nos hace saborearlo sin queja.

No es que yo me alce en exorcista de “vendedores de crecepelo rápido” ni pretendo decir a nadie en qué debe creer pues el abanico de creencias hoy posibles es inmenso. Pero no deja de sorprenderme que en tiempos en que la información está accesible y asequible, y en que la libertad de expresión y crítica es un valor reconocido, que muchas personas llaman a la puerta de nuestro corazón ofreciendo un salvavidas que no flota como solución a quienes no quieren hundirse con sus problemas.

De ahí que considero un deber social alertar de que “el rey está desnudo”, respecto de tanto cantamañanas que reparte felicidad con terapias inútiles, pues mal negocio es recibir humo e incienso a precio de libro, de curso, de taller, y sobre todo, pagando el peor precio de todos: el de la ilusión que es burlada por desaprensivos de verbo fácil y cartera llena.

En resumidas cuentas que se ha refinado el viejo timo del Tocomocho y el moderno de la carta del nigeriano, así que pensemos dos veces antes de entregar nuestra ilusión y confianza al gurú de turno, informémonos y sobre todo, escuchemos la opinión de alguien que apreciamos porque a veces la voz amiga es la voz de la sensatez.

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