Claves para ser feliz

Los siete mandamientos de las relaciones sociales

IMG_6376Todos sabemos la importancia de la cortesía, el respeto y la humildad en las relaciones sociales. Sin embargo, muchas veces las olvidamos por encontrarnos inmersos en situaciones de tensión, crisis o porque nuestro ego nos domina.

No hay pastillas ni receta para dotarse de mayor empatía y sensibilidad hacia los demás, hacia su trabajo, hacia su persona.

Por eso, me han remitido y me gusta compartir lo que alguien calificó en la red de Breve curso de relaciones humanas y que me parece encierra grandes verdades.

Breve curso de relaciones humanas

1. Las seis palabras más importantes: “Admito que he cometido un error”.

2. Las cinco palabras más importantes: “Has realizado un buen trabajo”.

3. Las cuatro palabras más importantes: “¿Cuál es tu opinión?”.cortesias

4. Las tres palabras más importantes: “¿Serías tan amable?”.

5. Las dos palabras más importantes: “Muchas gracias”.

6. La palabra más importante: “NOSOTROS”.

7. La palabra menos importante: “YO”.

I. Por supuesto, lo de “disculpa” está muy bien, aunque normalmente encubre una agresión previa o para el futuro. Por ejemplo, cuando alguien está hablando con nosotros y atiende el teléfono móvil que suena, y nos dice “disculpa”, pues le disculpamos, aunque en nuestro fuero interno es un ejemplo de desconsideración que mortifica. Y no digamos cuando alguien no dice aquello de “Perdona que te lo diga…”, o el consabido “No te lo tomes a mal”, porque es la antesala de algo que nos molestará.

II. Lo curioso, es que esas siete reglas son polivalentes. Son reglas mágicas. Valen para las relaciones de pareja, donde normalmente alguien domina y el otro soporta o donde alguien confunde confianza con atropello. magos

También valen para las relaciones con los compañeros de trabajo, pues el trabajo en equipo se engrasa con el respeto y la cortesía.

Y también valen, como no, en las relaciones con clientes o personas a las que prestamos servicios, pues esa cortesía y respeto es un valor añadido.

La vida nos enseña que un trabajo deficiente envuelto en respeto y cortesía puede merecer mayor aplauso que un trabajo excelente ofrecido por maleducados y soberbios.

Y por supuesto, con leves adaptaciones, valen para las relaciones deportivas, en actos sociales, en tertulias, etc.

Ello sin olvidar que la educación o cortesía es la mejor carta de presentación, aunque no seamos correspondidos como ya comenté en un post anterior.

III. Pero sobre todo valen en la relación con nosotros mismos, pues nos ofrecen una pauta para la meditación o reflexión y conocernos mejor. En abstracto todos nos consideramos prudentes, humildes, corteses y comprensivos, pero quizá no nos percatamos de que en las situaciones concretas, cotidianas, con los que nos rodean, quizá somos diferentes.reflec

Por eso, poco nos cuesta preguntarnos en nuestro fuero interno si cumplimos con esas reglas, pero sin mentirnos a nosotros mismos. Y si somos sinceros, conseguiremos mejorar.

Y por supuesto, no hay que olvidar el sabio consejo del escritor Israelmore Ayivor:

Abre las puertas de la cortesía a todos los que conoces, pero reserva tu intimidad a los pocos amigos de confianza que van donde tú vas. Es simple: la cortesía amplia y la intimidad estrecha.

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