Rebeldes sin causa pero con consecuencias

naranjaLeo la noticia de que un joven confesó a la policía haber roto los retrovisores de varios coches tras haber discutido con su novia.

No sé que culpa tenían los retrovisores, ni los dueños de estos coches para aguantar las vicisitudes sentimentales del muchacho.

Tampoco entiendo que ese mismo joven, tan sensible en sus relaciones de pareja, posiblemente ante la masacre de la discoteca de Estambul o la muerte de inmigrantes en las alambradas, no solo no pierda los estribos sino que ni siquiera levante la vista de su Smartphone.

osoNo hace falta ser un psicólogo para percatarse que algo falla cuando la salida de las situaciones críticas de un joven es destrozar indiscriminadamente. Tampoco hace falta ser adivino para conjeturar que cuando sea adulto y tenga que aguantar la tiranía de un jefe, el capricho de un cliente o las manías de sus compañeros, por donde aflorará su protesta y como finalmente el sistema y la sociedad les dejará fuera por no aceptar las elementales reglas del juego social, que se llama civismo.

Es cierto que todos nos irritamos. Que cuando no podemos luchar contra una situación y la adrenalina brota o nos hierven las venas, nos sentimos en ebullición como volcán que tiene que dar salida a la presión.

No es casualidad que algunas multinacionales japonesas tengan en el vestíbulo el llamado “cuarto del desahogo” donde se encuentran varias figuras hinchables con el rostro de los directivos, a modo de tentetiesos, donde libres de cámaras y testigos el empleado puede abofetearles o patearles a su gusto. Después, ya calmado puede sonreír todo el día.

También es sabido que en el mundo jurídico los trastornos metales transitorios sirven de atenuante o eximente de responsabilidad penal, pero lo que comento ahora es la facilidad con que buena parte de la juventud solventa sus problemas con el mundo con actos que perjudican a los demás o destrozan bienes ajenos. Sigue leyendo “Rebeldes sin causa pero con consecuencias”

Los valientes asesinos de árboles

archivo_000-10   Hoy domingo a media mañana me he tropezado con un árbol partido de cuajo en plena acera. Se notaba que alguien lo había arrancado y arrastrado hasta allí con saña. Al comprar el periódico en un kiosko próximo, el tendero que informó que sobre las siete de la mañana un grupo de adolescentes se ensañó con el árbol entre risas, gritos y tonterías propias del alcohol, e intentando el arboricidio con un segundo árbol que, afortunadamente resistió a las patadas y tirones.

   Me invadió profunda pena… mezclada con la indignación Sigue leyendo “Los valientes asesinos de árboles”

Maneras de vivir: hijos del botellón y WhatsApp

lecturassLeo el espléndido artículo del escritor Juan José Millás en El País titulado significativamente “A mí, de adolescente me prohibieron las novelas”. Su arranque ha removido las huellas de mi adolescencia:

“A mí, de adolescente, me prohibieron las novelas. Las leía debajo de las sábanas, sujetando con los dientes la linterna con la que mi padre nos miraba la garganta cuando teníamos anginas. Mi padre no era médico: nos veía la garganta por vicio. Tampoco yo era un lector profesional. Me asomaba a la boca de los libros por una inclinación morbosa. Jamás pensé que esa actividad formara parte de mi educación, aunque más tarde comprendería que se empieza a leer por las mismas razones por las que se empieza a escribir: para comprender el mundo”.

Y me agita la mente especialmente hoy, un domingo de agosto bajo el sol de la Bañeza, a las 10 de la mañana, en ese clima en que todo parece moverse lentamente y unos pocos “zombies de día” nos abalanzamos a tomarnos un desayuno sano. Y digo “zombies de día” porque hace cuatro horas, me tuve que levantar en mitad de la noche a buscar a mi hijo adolescente y sus amigos de la fiesta nocturna para traerles de regreso al pueblo, alborotados y con decidido propósito de no levantarse antes de mediodía. Y por supuesto cuando se levanten no será para ayudar, pues no tienen tiempo (¿tengo que hacerlo ahoraaaa?) sino para reclamar (comida, dinero o ambos).

Pero lo más llamativo a mis ojos de explorador en territorio caníbal, a las 6 de la mañana, en las inmediaciones de la plaza cortada al tráfico, y donde la música atronaba, era la cantidad de adolescentes que seguían sus libaciones de botellón, con algunos tirados en bancos o portales (como heridos de guerra), otros revolcándose con parejas que intercambiaban en jardines y la inmensa mayoría agitándose (no sé si para entrar en calor, para seguir la música o para agitar las pocas neuronas supervivientes del frenesí).

Pero vayamos más allá… Sigue leyendo “Maneras de vivir: hijos del botellón y WhatsApp”

El selecto club de los buenos maestros

profesor pisaLa educación escolar es una de las máximas responsabilidades de maestros y profesores. Hace pocas décadas el profesor era autoritario, distante, rígido y militarizado. Como consecuencia del movimiento pendular muchos profesores han pasado a la posición contraria, a considerarse una pieza mecánica, fría y poco implicada en la educación.

He escuchado a muchos profesores de enseñanza primaria y secundaria. Aunque hay personas vocacionales con entusiasmo a prueba de bomba, la inmensa mayoría me confiesa su desencanto bajo el fuego cruzado de unos planes educativos absurdos y unos padres al borde del ataque de nervios cuando regañan a sus hijos por su conducta o rendimiento.

Diríase que nadie tiene en cuenta las sabias recomendaciones de Abraham Lincoln al maestro de su hijo en una carta deliciosa que figura en los anales de la sabiduría concentrada.

Sin embargo, hay anécdotas actuales que nos devuelven la esperanza. Y aquí va un espléndido ejemplo que resulta admirable en tiempos de vértigo, tecnología y deshumanización. Os encantará. Sigue leyendo “El selecto club de los buenos maestros”

Escolares escolapios en el túnel del tiempo

foto de Ramon Massats
Foto de Ramón Massats

Ayer, día 22 de Abril de 2016 tuvimos ocasión de reunirnos los que fuimos escolares del Colegio Loyola de Oviedo en la década de los setenta y aledaños (hoy rondamos el medio siglo). Un encuentro en que pusimos a prueba nuestra memoria para reconocernos porque los mas de cuarenta años que separan “nuestra triste figura” de aquellos niños de flequillo, delgados, curiosos y sanos, no han pasado inocentes.

El tiempo nos esculpe, engorda, adelgaza, debilita, pela y además nos poda el candor e ilusiones, porque la vida nos ha salido al encuentro (como diría Martín Vigil) y nos ha encontrado, asaltado y quitado la inocencia.

Así y todo, el encuentro a la hora de la cita (22,00 en el restaurante El Fontán de Oviedo) fue iniciado con el sano saludo propio de una tribu amazónica, banda mafiosa o lobos de la misma camada: sonrisas sueltas, abrazos cálidos, complicidad a raudales…  Pasen y vean la crónica del encuentro. Sigue leyendo “Escolares escolapios en el túnel del tiempo”

La juventud desafía un mundo convulso: TEDXOviedoUniversity 2015

Ted 2015Ayer comencé el día con pesimismo leyendo la noticia de la crueldad de cuatro jóvenes que habían asaltado a otro adolescente a medianoche, al que habían apaleado para robarle en el centro de Oviedo bajo la indiferencia de algunos ciudadanos.

Sin embargo, por la tarde comprobé que la inmensa mayoría de los jóvenes posee un corazón generoso, una vida soñadora y que son la garantía de un mundo mejor. No podemos caer en el fatalismo y convertir la anécdota en categoría.

Me refiero al impresionante ejemplo que me ofrecieron los jóvenes impulsores y organizadores de la iniciativa de TED University Oviedo cuya edición se celebró el día 21 de Marzo, Sábado en el Edificio Histórico de la Universidad de Oviedo y a la que tuvieron la amabilidad de invitarme, junto a otros ponentes con más y mejores experiencias que yo, para una charla bajo el título “De que Justicia hablamos cuando hablamos de Justicia“, y que próximamente subirá a la red en formato video, aunque la prensa ya se ha hecho eco del evento. Sigue leyendo “La juventud desafía un mundo convulso: TEDXOviedoUniversity 2015”