Tecnología

Punto final a la historia de amor con los automóviles

IMG_8353No sé ustedes, pero me he fijado que en los últimos meses el bombardeo publicitario de coches es intenso y machacón. Coches y cochazos, en carreteras y campo, conducidos por cuerpos de escándalo, y con todo tipo de prestaciones: conectividad, sensores de luz y lluvia, sonido envolvente, airbag en el techo, sensores de parking, financiación al gusto…

No es que exista un anuncio de coches cada tres minutos sino que son tres anuncios por minuto.

No pude menos que preguntarme por la razón de esta eclosión de anuncios.

  • Quizá la economía está mejorando y como los ahorradores están escaldados de las inversiones inmobiliarias, se canaliza el gasto hacia esa prolongación del espacio vital o nicho motorizado que es el vehículo. Y quizá se avecine otra  burbuja automoviliaria cuando los plazos de pago vayan venciendo y no puedan afrontarse por los compradores.
  • Quizá la adquisición de un coche es algo que nos agrada como al caballero medieval le agradaba comprar el mejor y mas robusto caballo. Tener el mas vistoso para la corte. O sea, el ego y solo eso.
  • O quizá ese mercado pujante publicitario de automóviles responda al deseo de soltar al mercado vehículos de gasolina o gasoil por alguna posible crisis energética o por el empuje de los vehículos eléctricos.

Pero tengo mi propia e inquietante explicación..

1000-secretsMi íntima explicación radica en que  los vehículos que, tan indispensables eran para nosotros en la adolescencia, quedarán a extinguir, como los sombreros, los bastones o los casetes de cinta. Y por eso es la eclosión de anuncios, una especie de canto del cisne antes de extinguirse.

¿ Por qué?

  • Porque no hay razón para tener todo el año mantenido un coche con sus costes ( seguros, ITV, limpieza, garaje, mantenimiento,etc) cuando su uso es ocasional y por tiempo limitado. Los coches son como los paraguas: estamos mas tiempo a su servicio que ellos al nuestro.
  • Porque hoy día para desplazarse basta con acudir al uso colaborativo ( Blablacar, Uber,etc) o a los estupendos medios de comunicación, rápidos y accesibles ( low cost aéreos, trenes, autobús,etc).
  • Porque la tendencia del mercado, por imperativos medioambientales, es imponer mayores tasas y costes a los vehículos. Basta pensar que en Singapur, por ser una isla que desea verse libre de atascos y contaminación, al adquirir un vehículo hay que pagar una tasa equivalente a una vez y media su valor para obtener un certificado y poder circular por diez años, prorrogables si se renueva tan enorme tarifa.

future-truck-5_0Lo inminente será la generalización de los vehículos automatizados, sin conductor (¡), primero por autovías y luego por toda la ciudad. Eso que parece ficción, está al borde de doblar la esquina de la próxima década de los treinta. Mas cerca de lo que cree.  Por algo Uber ha contratado decenas de investigadores de robótica para anticipar los posibles taxistas autómatas o maquinales.

Me he quedado asombrado por un artículo escrito por Bob Lutz , el ex vicepresidente y jefe de desarrollo de productos en General Motors, o sea, no lo dice Iker Jiménez ni el tío de la vara:

El estado final será el módulo totalmente autónomo sin capacidad para que el conductor ejecute el comando. Lo solicitará, llegará el vehículo a su ubicación, se subirá, ingresará su destino y se dirigirá a la autopista.

En la autopista, se fusionará a la perfección con un flujo de otros módulos que viajan a 120, 150 mph. La velocidad no importa. Una combinación de tipo de ferrocarril con transporte individual.

Luego, a medida que se acerca a su salida, su módulo ingresará en los carriles de desaceleración, saldrá e irá a su destino final. Se le facturará por el transporte. Ingresará su número de tarjeta de crédito o su huella digital o lo que sea en ese momento. El módulo despegará y se dirigirá a su punto de recolección, listo para la siguiente persona que llame.”

IMG_8275Caracoles. Dejaremos de ser conductores para ser conducidos. Dejaremos de ser propietarios para ser usuarios. Dejaremos de pagar por el derecho de usar un coche a pagar por el uso real.

Ese escenario futuro de coches sin conductor que responden a nuestra llamada y tarjeta de crédito, y nos liberan de atender al tráfico, me inquieta.

También me hace sentir viejo porque mi generación hemos sido centauros de automóvil. Claro que también me evita preocuparme por mis condiciones para conducir dentro de quince años. Ya me ocupe con nostalgia de los viejos coches y los nuevos tiempos.

Lo cierto es que hoy por no tengo intención de adquirir un vehículo. Me temo que el próximo será una silla de ruedas motorizada, con un dispositivo que automáticamente te lleva al sol o a una esquina donde no molestes, hasta que te bascule finalmente donde nunca da el sol. Y donde tampoco hay cobertura de móviles.

2 comentarios

  1. En mi humilde opinión existe otra razón para el actual bombardeo de anuncios de coches. La irrupción en la escena de un sigiloso y casi invisible, pero trascendental, nuevo actor. La financiera de la “propia” automovilística. Y es que ya no solo se trata de vender el automóvil (enfoque tradicional del negocio), sino también de conseguir que la compra se financie y, además, que tal financiación ser realice a través de la “propia” financiera (enfoque actual). En suma, se trata de hacer dos -más bien tres- negocios a la vez. Lo que repercute en la potenciación de la publicidad de los coches, por otra parte nada inocente.

    Actualmente, comprar un coche a través de financiación -vinculada a la automovilística vendedora- cuesta menos que comprarlo al contado. Lo que, en principio, resulta muy extraño y difícil de entender. Pero no tanto si comprobamos que la fórmula utilizada suele ser tramposa. En este sentido, la publicidad y concesionarios ofrecen descuentos, sí, pero vinculados a que se financie el precio final -o una parte del mismo- a un período de tiempo concreto mínimo. Ello permite: 1) la venta del coche; 2) la recuperación del descuento realizado con el pago por el cliente de los intereses del crédito; 3) la titulización de la deuda pendiente por parte de la financiera (venta de los derechos de crédito pendientes por el préstamo en vigor concedido para la compra del coche), lo que le facilita la obtención de rentabilidad.

    De cualquier manera, convengo con usted en que, por mucha publicidad que se haga, el coche, tal y como lo hemos conocido, querido y necesitado, desaparecerá.

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