Hábitos saludables

Hacer nesting sin saberlo

Archivo_000 (5)Pues sí, como Jourdain, el burgués gentilhombre que hablaba en prosa sin saberlo, resulta que ya hace mucho tiempo yo me anticipé a la moda, a lo más cool, a lo más chic, a lo más… estúpido. Porque ahora en las redes sociales y en los periódicos hay nueva afición con grandes beneficios terapéuticos: ¡el nesting!, o quedarse en casa (de “nest”, nido).

Me quedo patidifuso por varias razones.

1. Se ponen etiquetas a cosas ordinarias y comunes, y además en inglés para que resulte mas exótico. ¡Quedarse en casa!. Claro que en este caso se entiende porque en español, lo contrario a quedarse es salir de casa, y no estaría bien confesarse como “salido”.

Ahora recuerdo con admiración a un amigo que hace años me confesaba que su afición favorita era el tumbing, o sea, tumbarse a la bartola.

Es verdad que no hay nada malo en quedarse en casa ni en salir fuera. Lo importante no es donde se está sino qué se hace. Tanto da quedarse con la mente en blanco vegetando en casa como hacerlo en una discoteca. En términos de beneficio mental o físico, el resultado es el mismo.

casaas.jpg2. Otra cosa es que hay muchas cosas para entretenerse, formase o divertirse en el hogar, e incluso en ocasiones hay que quedarse en casa no por elección sino por necesidad.

Todavía recuerdo cuando hacía nesting unos días de adolescente por la gripe y comprobaba la relatividad del paso del tiempo porque sentía que “la vida estaba fuera”, donde mis juegos y amigos. Claro que también recuerdo muchas ocasiones en que salía a la rutina con los amigos, a la caza de experiencias y sensaciones, y regresaba con la red vacía.

O cuando alguna amiga de la adolescencia con coletas y ojos azules rechazaba mi invitación a jugar a practicar nesting, lo que también era normal porque para invitar al nido había que ser un pájaro de cuentas.

También a veces hay que quedarse en casa por razones de organización (para ordenar todo lo que acumulamos en la vida cotidiana), de intendencia familiar (cuidar a los niños), de labores inaplazables (compromisos laborales o con terceros), por pura economía (el maldito ahorro) o por pereza (días tras resacas o viajes, por ejemplo).nesting

Además los adolescentes de hoy practican nesting siempre que se les deje cerca una tablet, un móvil o un ordenador (ya alerté la dependencia de los bebés de la tecnología).

Y cómo no, también hay fórmulas intermedias como hacer nesting pero trayéndose a los amigos o invitados a casa, o sea, de esas parrandas de grupo en que todos traen cosas y sonrisas pero le quitan la sonrisa al anfitrión para limpiar las cosas al irse.

Pero no es necesario quedarse en casa para ahorrar pues hay más de cuarenta cosas gratis para no aburrirse los fines de semana.

Archivo_000 (41)3. Lo único útil de esta majadería del nesting es reparar en que no hay obligación de salir a la calle, que nuestro hogar no es una prisión y que a veces hay que sentarse y relajarse en nuestro nicho existencial (prefiero este pedante “nicho existencial” a la cursilería de moda del “espacio de confort”).

En fin, voy a ver si practico algo que se está pasando de moda: ¡el reading! A leer… porque mientras lees ni estás en casa ni fuera, estás donde tiene lugar la trama de la novela o donde te transporta la poesía o en ese limbo placentero de los buenos ensayos.

Y si alguien me telefonea o invita a salir puedo contestarle para que no me vea como un bicho raro que lee, le diré con voz grave que estoy ocupado con el nesting.

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