Claves para ser feliz

Seamos jubilosos antes de jubilarnos

Captura de pantalla 2018-10-06 a las 10.02.19Me he encontrado con un buen amigo al borde de jubilarse y le he deseado efusivamente que disfrute del bien ganado descanso y holganza. También le dije que le echaríamos de menos.

Su mirada triste me preocupó y lo comprendí cuando me dijo: “No te engañes, ni me engañes, José Ramón. Nadie me echará de menos. De hecho ya se conoce mi sustituto y en dos semanas ni rastro de mí”.

Le repliqué que lo importante es dejar huella y que los amigos siempre le dedicaremos alborozo cuando le veamos. Que todos cambiamos de trabajo, casa o ciudad y bien está reconstruir nuestros hábitos de vida. Y que ahora tendría ese tiempo libre que todos envidiamos. Nada. No conseguí nada.

Me quedé pensativo…

Cuando era joven me parecía que la jubilación era asunto de otro planeta. Que nunca me llegaría y que cuando lo hiciese entonces podría dedicarme a muchísimos sueños postergados.

Aunque todavía me quedan quince cortos años para ese cambio de piel (cada vez mas cortos), aumentan en mi entorno las renovaciones, las despedidas de jubilados y cada vez los comprendo más.620x349

De hecho, en mi vida profesional puede comprobar quienes habiendo ocupado altos cargos y siendo mas temidos que amados, cuando se jubilaban pasaban a la dimensión de los que fueron y no volverán a ser. Regresaban ya jubilados por sus viejos cuarteles y si bien eran saludados cortésmente, se sentían como jarrones chinos, pues nadie sabía donde colocarlos.

En cambio otros, con mas o menos poder, habían sido personas que no habían olvidado mantener la compatibilidad entre trabajo y cordialidad, entre su misión profesional y su condición de personas, que saludaban, sonreían y se interesaban por los demás. Estas personas siempre generan energía y siempre son bien recibidos desde su jubilación.

También suele ocurrir que aquéllos que se enfrascaban en confundir trabajo con sacerdocio, en la jubilación se encontraban sin nada que hacer, perdidos con la paga pero sin hábitos que le ilusionen. En cambio otros supieron conciliar trabajo con ocio improductivo, con deporte, lectura, naipes, artesanía, paseo… La vida no es lo que está en el taller o la oficina, sino lo que hay fuera, y empieza decenas de años antes de jubilarnos.

En fin, quizá es bueno recordar el Cuento de Navidad de Dickens que me impresionó en la infancia y que debería ser de obligada reflexión para todos los adultos. Un cuento bellísimo y con sabia moraleja, que leeré a mis hijos cada Navidad, aunque es propio de cualquier tiempo.

1_tFVDugf-ePCtAFogSg1DPgRecordaré que el Cuento sitúa la historia en el Londres de fines del siglo XIX, en que Ebenezer Scrooge es un anciano solitario que pese a su posición acomodada, se comporta como un miserable y explotador que, desprecia las fiestas navideñas (¡Paparruchas!) y en el relato, es visitado en sueños terroríficamente reales por el fantasma de su antiguo socio, Jacob Marley, quien cargado de las cadenas de sus errores, le anuncia la visita a Ebenezer de los tres espíritus de las navidades, del Pasado, Presente y Futuro.

El del Pasado le muestran que Scrooge fue un niño feliz, despreocupado y que fue capaz de amar y ser amado. El del Presente le permite ver el movimiento de las personas en torno a las fiestas navideñas con caras luminosas y buenos deseos, pero también asiste a la situación precaria de su empleado, que pese a la enfermedad de su hijo y la pobreza, es feliz celebrando la navidad en familia; también la de su sobrino que no quiere a su avaro tío a su lado. Y el del Futuro que le muestra el destino de los miserables como él, pues su casa será saqueada, le recordarán como un ser mezquino y despreciable, y asistirá horrorizado a la visión de su propia tumba abandonada y olvidada.

Al despertar de la pesadilla, Scrooge se convierte en una persona cálida y generosa pues comprende que el tiempo es un regalo para ser vivido y no para ser derrochado.

Muchos dirán que es una fabulita o cuento para niños. Se equivocan. Ni es un cuento, ni es solo para Navidad.

Un comentario

  1. José Ramón desde la perspectiva de un jubilado feliz y rodeado de: 1º tener una familia en orden, buenos amigos y por supuesto muchas aficiones distintas que en su medida me hacen feliz en cada momento y que por supuesto fueron conseguidas a lo largo de muchos años. Como se que ERES ( doy fe de ello) de esas personas que no olvidan mantener la compatibilidad entre el trabajo y la cordialidad en general del ser humano. Estas personas siempre son bien recibidas y las puertas las encuentran abiertas y son bien recibidas.
    Gracias por hacernos pensar siempre en positivo y con ello sentirnos FELICES.

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