Claves para ser feliz

Abrir los ojos y mirar: no es tan difícil ser feliz

Cuando arranca un sábado o domingo, se nos hace el regalo de un día para pensar o hacer a nuestra elección, y muchos lo desperdiciamos enfrascados en necedades, en mirarnos el ombligo o en indignarnos por minucias.

Sin embargo, basta abrir los ojos, desempolvar esas neuronas de sensibilidad que tenemos aletargadas y reflexionar sobre el gran regalo de vivir (por muy soberbios que seamos, nadie nos consultó si nos interesaba nacer, ni fuimos necesarios), y la fortuna de tener salud con achaques (los achaques son el peaje de la longevidad).

Además, no vivimos en el mejor de los mundos posibles, pero tampoco en el peor. Me temo que en la antigüedad los jinetes del apocalipsis estaban más agitados: peste, guerra, hambre y muerte; e intuyo que en las próximas décadas vivir en el planeta o lo que quede de él será más difícil todavía.

Por eso, me maravilla la gran verdad que encierran los sencillos versos de Baudelaire (Las flores del mal):

“Lo maravilloso
nos envuelve y nos empapa
como la atmósfera;
y, sin embargo, no lo vemos”.

Para ver lo que tenemos cerca y no valoramos, hace falta pararse, abrir los sentidos y la mente, y sentir que somos realmente afortunados. Aunque las noticias, los perversos o los ignorantes intenten fastidiarnos la vida o el día, no lo conseguirán sin nuestro consentimiento.

No me resisto a compartir este video que pulula por la red… parecerá ñoño, pero me resulta bellísimo, realista y alentador. Quien lo ve y no se le agita el corazón, quizá no lo tiene. Quien lo ve, y no aparca su ira o indignación contra nimiedades, tiene un grave problema.

Así pues, no nos enfademos por tonterías. Bienvenida la indignación cuando situaciones de injusticia nos revuelven el corazón y la mente, pero expulsemos la cólera ocasional que nos invade porque alguien nos falla e impacta en nuestra vanidad, o porque un coche nos molesta o retrasa, o porque lo comprado no se ajusta a lo prometido. Y no digamos lo estúpidos que somos si nos enfadamos por no poder «tener» lo que otro tiene, cuando lo importante es «ser» lo que nosotros queremos ser.

Si tenemos un buen libro cerca, un amigo con quien contar, una pareja que nos quiere, un familiar que se preocupa por nosotros y nosotros por él, un supermercado cercano, una pantalla que nos permite asomarnos a mundos que no vivimos, y lo más importante, unas gotas de salud… ¡Nos sobran motivos para sentirnos bien y ser felices!

Y entonces, sea domingo o laboral, cualquier cosa que hagamos nos generará bienestar emocional, especialmente apreciaremos la utilidad de lo inútil.


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2 comentarios

  1. Relativizar lo malo y positivizar lo bueno, no es mal consejo de vida, José Ramón. Sobre todo cuando es fin de semana. Estás calmado. Dispones de tiempo. Puedes reflexionar. Y eres tú quien se da la enésima oportunidad de poder aplicárselo y creérselo.

    Al hilo de lo anterior, se me lo permiten, quisiera hablarles de Astor Piazzolla. Genial compositor, arreglista, director de orquesta y músico argentino (bandoneista virtuoso) que rompió el concepto tradicional del tango ampliando sus horizontes creativos (timbres, formato, ritmo y armonía), enriqueciéndolo con elementos de otra música (la clásica y el jazz), haciéndolo evolucionar, crecer, ¡sobrevivir! y convertirlo en intemporal y universal («No importa cuánto tiempo pase. El tango siempre te espera. Es una paciencia eterna»).

    En 1934, cuando Astor tenía 13 años, Carlos Gardel visitó Nueva York, ciudad en la que aquél vivía con su familia. Como su padre, Tonino, que era escultor, tenía una gran admiración por el cantante, le hizo una escultura y le encargó a su hijo que se la llevase y entregase con una nota. Estando cerrada la habitación del Hotel, el niño subió por las escaleras de emergencia y entró por la ventana. En su interior había dos adultos durmiendo. Despertó al primero y erró. Pero con el segundo, bingo, sí que acertó. Era Gardel.

    A partir de este encuentro surgió entre ellos una franca -aunque breve- amistad. Astor conocía la gran manzana y sabía inglés por lo que le hizo de traductor y guía. Gardel lo llevó a sitios elegantes, a grandes restaurantes y a tiendas de moda. Incluso lo incluyó -haciendo de «canillita»: muchacho vendedor de periódicos- en la película «El día que me quieras» que rodó en 1935 en ¡los estudios Asturias! de Long Island. Fue entonces cuando el niño enseñó al tanguero cómo tocaba el bandoneón. “Vas a ser algo grande pibe, te lo digo yo, pero al tango lo tocás como un gallego”, vaticinó Gardel y Piazzolla le respondió: “El tango todavía no lo entiendo”. A lo que el cantante le contestó: «Cuando lo entiendas no lo vas a dejar«.

    Gardel pidió a los padres (y al sindicato) que autorizaran al pibe a acompañarle a la gira de conciertos que tenía contratados por distintos países de Latinoamérica, pero éstos se negaron aduciendo que aún era muy pequeño. Fue su última gira. El 24 de junio de 1935, Gardel sufrió un accidente de avión y falleció. Piazzola perdió una gran oportunidad y a un amigo. Pero ganó una vida: la suya. Y, gracias a ella, salvó otra: la del tango.

    No crean que su camino fue fácil. Muy al contrario estuvo lleno de contratiempos. Ni que su talento y obra fueran reconocidos de primeras, segundas o terceras. Lejos de ello fueron incomprendidos, repudiados y vilipendiados por los tangueros ortodoxos -los tradicionalistas- con una saña y furor de la que, por su riqueza infinita para el insulto, solo los argentinos son capaces. Pero, toda duda acabó, cuando fue a París a mejorar su formación musical, y Nadia  Boulanger, su profesora, tras escuchar una de sus piezas, le dijo, rememorando lo preconizado por Gardel, «No abandone jamás esto. Ésta es su música. Aquí está Piazzolla».

    P.D. Piazzola fue informado de la inesperada muerte de su padre (“Nonino”), su mayor admirador, su ser más querido (el que de pequeño le regaló un bandoneón con el que descubrió cómo pintar música), un rato antes de comenzar un concierto. Pidió que le dejaran solo. Y en media hora dejó esta maravilla. «Adiós Nonino» (https://youtu.be/CQsoUKO4hHk)

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