Lo cotidiano

En defensa del placer de leer el periódico impreso

El periódico impresoHoy día los periódicos clásicos están en franca retirada por el acecho de internet, tablets, móviles y todo tipo de artilugios que ofrecen información sin el formato papel. Se leen pocos libros y sus hermanos pequeños, los periódicos, sufren el mismo mal.

Los que hemos madurado leyendo periódicos hemos sido privilegiados ya que hemos cortejado a tres damas: la esposa, la amante y la novia ocasional. La esposa era la televisión, que nos acompañaba y mirábamos con ojos de vaca y oídos relajados. La amante era la radio sobre la que nos abalanzábamos en momentos sueltos a lo largo del día para ofrecernos compañía y se dejaba acariciar el dial mientras nosotros nos dejábamos acariciar los oídos. Y la novia ocasional era el periódico que cada día nos ofrecía nuevos titulares, nos dejaba acariciarlo con las yemas de los dedos y posar nuestra mirada ávida de novedades pues cada día era diferente.

En aquéllos tiempos, el periódico era una puerta abierta a la información y a la formación. Imprescindible para estar al día y sobre todo proporcionaba inmenso placer su lectura sin prisas los domingos por la mañana. Un ritual impagable.

Hoy día internet se nos ofrece como una jungla caótica, mientras que los periódicos impresos se nos muestran como un zoo ordenado de noticias por especies y listas para su examen por los visitantes. Por eso, hemos de conservar el hábito de lectura del periódico impreso y recuperar el placer de leer el periódico por las siguientes poderosas razones.

1. Poder leer las noticias en formato papel es un regalo de la civilización. La frase que Napoleón pronunció aquello sobre las pirámides “40 siglos os contemplan” podría decirse con igual mérito de los periódicos. Lejos quedan los papiros y los pergaminos, pero nos queda ese prodigioso descendiente que es el papel, fruto de la celulosa debidamente tratada y que deja en nuestras manos un vegetal reconvertido en mensaje. ¿No es maravilloso?.

2. Leer un periódico es un reto de agudeza intelectual. La información que suministra debe ser rumiada antes de digerirla. En efecto, debemos recordar que que los titulares hay que tenerlos “en libertad vigilada”. Es conocido el cínico lema de las Facultades de Periodismo: “No dejes que la verdad te estropee un buen titular”.

3. Leer un periódico es ayudar a una empresa viva a subsistir. Eso sí, dado que la mayoría de los periódicos son empresas en crisis y se debe a intereses de mercado, el lector ha de pasar de largo frente a la hojarasca de anuncios y concesiones a grandes empresas que intentan aparentar ser noticia cuando realmente buscan una caja de resonancia.

4. Leer un periódico contribuye a hacernos mejores ciudadanos, mas informados y con libertad de criterio, al conocer de forma inmediata las actuaciones de políticos y sus consecuencias. Eso sí, también hay que tener presente que del poder político vienen subvenciones y fuente de noticias, por lo que la tentación de mimarlos por los editores es grande.

5. Leer un periódico es como mirar un cuadro de un paisaje. Requiere algo más. Hay que forjarse la idea del paisaje mirando mas cuadros con otras perspectivas y autores, y a poder ser visitando, oliendo y reflexionando sobre el mismo paisaje. Por eso, nada mejor ni más creativo que el cotejo y contraste con las noticias de otros periódicos, y si se acude a la fuente digital o a otros medios de comunicación, normalmente gratuitos, pues podrá obtenerse eso tan ansiado: una opinión forjada con nuestro propio criterio.periódicos impresos

6. Es maravilloso el señorío del lector sobre su periódico: lo lee de atrás para adelante o al revés, o salteado. Se lee la letra pequeña, el titular o ambos. Se detiene en las esquelas, en lo internacional o en la agenda de la iglesia. Y por si fuera poco, uno puede discrepar sin que el periódico replique. ¿Hay mayor libertad?

7. El periódico ya leído es polivalente: para envolver, dibujar, secar superficies, avivar brasas de fuego, etc.

8. Además, el periódico es reciclable, lo que la naturaleza agradece.

9. ¿Y qué decir de la lealtad del periódico, como un perro fiel?, que puede estar a nuestro lado en el sofá, o en la cama, o esperarnos en el vehículo. Sin rechistar, siempre disponible.

 10. Y es baratísimo. Si cotejamos las noticias al peso con su coste, nos podemos sentir un poco estafadores, pues tras esas hojas enormes están fotógrafos, escritores, editores, galeristas,etc, y todos trabajando a medianoche para dejarlo perfectamente cerrado.

 Y digo baratísimo pues el periódico es un bien casquivano ya que se puede dejar, regalar o pasar de mano en mano en bibliotecas, bares u otros establecimientos.

Gran cosa, el periódico. Y gran placer leerlo y rumiarlo. Nos hace ser más grandes.

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