Claves para ser feliz

Mirando hacia atrás con la lira

La lira es un instrumento que ha caído en desuso. Sin embargo está en la raíz de lo “lírico”, esto es, lo relativo a la expresión de emociones y sentimientos.

La lira era un instrumento musical de gran resonancia épica e histórica. De resonancia épica, pues según «La Ilíada», Aquiles se deleitaba tocando la lira en su tienda mientras se negaba a luchar por sus desaveniencias con Agamenón, y según «La Odisea», el propio Ulises al regresar de la guerra se tropezó con las sirenas que la tocaban para armonizar con su seductor y funesto canto.

Y de resonancia histórica, pues Suetonio nos cuenta que Nerón tocaba la lira mientras el incendio destruía Roma.

Por eso cuando aludo a «mirar hacia atrás con la lira» pretendo alejar la idea de la actitud de indignación hacia el pasado que no volverá, pues resulta más saludable optar por la mirada serena y apacible que corresponde a la música suave y celestial de quien maneja la lira.

Esa mirada suave y lírica hacia el pasado, me ha venido a la mente con la lectura de la temprana autobiografía del actor MICHAEL CAINE («Mi vida y yo», 1993), ya saben, el gran actor británico que actualmente tiene 91 años, y que ganó el Oscar a Mejor Actor de Reparto por «Hanna y sus hermanas» y “Las reglas de la Casa de la Sidra”, y protagonizado clásicos como La Huella, o Alfie.

El actor vierte dos valiosos fragmentos de sus reflexiones, que deseo compartir.

Por un lado, relata una anécdota de treinta años atrás que me resultó sumamente ilustrativa. 

Cuenta que circulaba con un amigo en vehículo una calurosa mañana, por un paraje desértico de Marruecos, y advirtieron que un anciano caminaba lentamente al borde del camino (lo de carretera le quedaba grande) con enorme fardo a la espalda. Se detuvieron a su lado y le brindaron la posibilidad de llevarle en coche hasta la próxima ciudad. Sin embargo, el anciano contestó:

No, gracias. Realizo esta caminata todos los días para ir al mercado y si llegase tres horas antes, tendría el problema de ocupar ese tiempo y dónde estar. Además, si no saludase a los habituales conocidos que me tropiezo en este largo camino, se preocuparían de que me hubiese sucedido algo. Mejor continúo mi camino.

Me maravilló esta lección que invita a respetar las elecciones de cada uno. A empatizar y comprender que nuestro criterio del tiempo o de la utilidad puede discrepar del de otros.

Finalmente, en esta línea de serenidad, la autobiografía me ofrece un regalo, en forma de confesión del actor de las las reflexiones que compartía con su esposa Shakira sobre la manera de afrontar el último tercio de la vida:

Decidimos que la vida es un arriendo, no una propiedad absoluta, y que conforme pasan los años va perdiendo valor, aunque gane precio. Estuvimos de acuerdo en que íbamos a prescindir de lo innecesario. Sólo iríamos a donde realmente quisiéramos ir y no estaríamos más que con la gente que nos gustaba y a la que apreciábamos de verdad. A partir de los cincuenta años tomas conciencia de que tu estancia aquí no es permanente”

Además resalta a renglón seguido, la importancia de la vida social conforme la edad avanza, pues las cosas materiales no sustituyen las relaciones interpersonales:

(…) Shakira y yo somos auténticos animales sociales; nuestra existencia se basa parcialmente en una cita de San Agustín, que reza: “La vida es un libro y el que se queda en casa sólo lee una página”.

En fin, sigo admirando a Michel Caine, en una entrevista a sus 91 años advertía que “las nuevas generaciones crearán un mundo nuevo y emocionante, y aunque no estaré aquí para vivirlo, lo veré desde arriba”, pero se mantenía optimista pues admitía que

No está mal envejecer, considerando la alternativa.


Descubre más desde Vivo y Coleando

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

2 comentarios

  1. Muy aprecido sr. Chaves: creo que tiene una error cuando se refiere a Herodoto y a Nerón con la lira. Entre uno y otro hay más de 400 años de distancia en el tiempo. Ello no empece a que siga sus post tan certeros y empáticos.

    Me gusta

    1. ¡ Imperdonable! Quería decir Suetonio. Más imperdonable para alguien apasionado de la historia antigua como yo. Las prisas y lapsus son la causa. Muchísimas gracias por advertirlo. Ya está corregido

      Me gusta

Replica a Anónimo Cancelar la respuesta

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.