Bob Dylan como Premio Nobel de Literatura: Vivir para leer

callejerosPor supuesto que admiro a Bob Dylan como artista pero me temo que lo de concederle el Premio Nobel de Literatura recuerda al bandido mítico Procusto que cuando alojaba a un viajero, lo amordazaba y ataba a las cuatro esquinas del lecho. Si la víctima tenía el cuerpo más largo que la cama, serraba las manos o pies que sobresalían; si, por el contrario, era de menor longitud que la cama, lo descoyuntaba a martillazos hasta estirarlo y ajustarlo a la medida.

Nunca es tarde para sorprenderse… me explicaré…

1. Habrá que aceptar este Premio Nobel en el ámbito de la Literatura, de igual modo que se acepta pulpo como animal de compañía, puesto que no recuerdo que en las estanterías de las bibliotecas públicas existan libros suyos (un par de obras sin pena ni gloria en Estados Unidos) ni tampoco por sus libros ha sido un best-seller o reconocido por crítica literaria que se haya ocupado de su dimensión como escritor.

Lo que me demuestra este caso es que los Premios que se otorgan por el Jurado de los Nobel tienen el valor de los votos que los sustentan pero no el del rigor, objetividad y congruencia de criterio. Y tales votos se sustentan a veces en el populismo, en el guiño o en la influencia de fondo, pero nunca deberían saltarse los confines del propio objeto del Premio que es la Literatura con mayúsculas, especialmente porque me temo que todavía existen escritores valiosos con legado inmenso, y que ven como el jurado se ha portado como un croupier de casino barato amañado.

2. Si existiese un Premio Nobel de la Música o de las Artes, lo entendería, pero lo de Premio Nobel de Literatura me parece que pone en entredicho la seriedad del galardón. El Jurado ha ampliado los confines de lo que se entiende por Literatura pues una canción es melodía y letra pero el todo es distinto de las partes… La auténtica literatura se sostiene en las palabras y no en la ayuda de la música. Una canción es otra cosa aunque su letra tenga tintes poéticos. De igual modo que hay poesía tan musical que jamás sería premiada en los Emmy de música.

Con este precedente, quizá el año que viene el Premio Nobel podría galardonar a un autor de tebeos o cómic (Ibañez merecería el Nobel pues Mortadelo o Zipi y Zape son transfronterizos y han marcado varias generaciones… ¡con mérito para ser Patrimonio de la Humanidad!), o un publicista (pues los anuncios tienen mensajes, a veces poéticas) o un guionista de cine, o un mago como Tamariz cuya destreza expresiva resulta apabullante, o al autor de los discursos políticos de Obama que llegan lejos e impresionan, o… ¡Quien sabe!. Donde hay letra, con o sin acompañamiento, hay literatura, según la Academia sueca.

premiado3. Además este criterio laxo supone un agravio respecto de los escritores de pura cepa que tienen derecho a que la selección se efectúe entre quienes su obra literaria es principal y no accesorio.

Ello de igual modo que quizá muchas propuestas de otros cantantes y músicos no llegaron a plantearse a deliberación por el Jurado porque su perfil no era el ajustado, pese a que en el caso de Dylan parece que el Jurado primero tiró la flecha y luego pintó la diana.

4. Al menos en este caso, el Jurado no nos sorprende con el premio concedido a un escritor iraní famoso entre los libreros del barrio culto de una ciudad saudita, o un escritor alemán especialista en ocuparse de la guerra de los Boers, y que lleva a todos los intelectuales de medio pelo a abalanzarse en las librerías para decir que han leído lo que no han leído.

5. Pero siendo positivo, creo que sería menos disparatado otorgarle el Premio Nobel de la Paz, pues sus canciones han despertado a una generación ante la injusticia, promovido lazos entre los pueblos y avanzado en la solidaridad durante la guerra fría. De hecho, canciones como “Blowin ‘in the WindBlowin ‘in the Wind” o “The Times They Are Changin”  han sido acogidas con júbilo por artistas, políticos y pacifistas.

Pero mi ejemplo favorito, es la bellísima Hurricane, que relata el atropello de la justicia sufrido por Rubin “Huracán” Carter, quien en 1966 fue arrestado junto con un amigo y acusado del asesinato de tres personas en Nueva Jersey; tras un rápido juicio, ante un jurado compuesto exclusivamente de blancos y con pruebas manipuladas, Carter fue condenado a tres cadenas perpetuas.

Bob Dylan lo denunció con su exitosa canción Hurricane. Digno de todo aplauso. En 1985 los tribunales dictaminaron las irregularidades y la actuación parcial de la Fiscalía, siendo liberado. Su historia se llevó al cine en 1999.

Aquí está esta canción, preciosa en música y de letra reveladora (subtitulada en español).

En fin, enhorabuena al cantante, aunque supongo que no irá a recoger el Nobel, de igual modo que no asistió a recoger el Premio Príncipe de Asturias de las Artes 2007.

Y es que no siempre genialidad y cortesía van unidas, aunque en este caso el cartero llamó dos veces.

3 thoughts on “Bob Dylan como Premio Nobel de Literatura: Vivir para leer

  1. Sin ninguna duda hay mucha gente que, a mi modo de ver, merece el premio mucho más que Dylan, pero en mi humilde opinión no es forzar demasiado considerar que las canciones son literatura. Para ilustrar mi idea baste decir que son infinidad los poemas de poetas ilustres a los que se pone música y se cantan, sin que por ello dejen de ser la misma maravillosa literatura que eran antes de cantarse. Más aun diré. En algunas culturas, como la vasca, la literatura oral, en gran parte cantada, ha sido la única existente hasta la baja edad media y aun hoy son la expresión literaria más popular en el viejo idioma. Cuestión distinta es que, como bien dice el blog master, la literatura se sostiene en las palabras, y desde tal perspectiva habrá canciones que son buena literatura o mala o pésima.

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  2. Desde luego el asunto ha generado división de opiniones y comentarios más o menos incendidos y/o incendiarios en pro y en contra. (No es el caso del artículo, donde se agradece la mesura del autor ). Personalmente me parece estupendo el premio otorgado a Dylan, y no entro a valorar en si es o no justo por desmerecer a otros candidatos que, sin duda, tendrían iguales o mayores méritos. Ante el argumento de que, sin la música de Dylan, sus letras siendo buenas no serían alta literatura por si solas, tengo que admitir que seguramente así es. Pero quizás lo que se ha pretendido premiar es a que muchos consideran, con buen fundamento, al mejor trovador, al quizás más grande contador de historias musicadas del pasado siglo y de parte del que ya hemos consumido o, por lo menos, uno de los mejores. Seguramente la letra de la fantástica y sugerente “All Along The Watchtower” no tendría ni de lejos la potencia sin los acordes, la voz profunda, y el personaje que la han acompañado. Pero ahí seguramente reside la fuerza y potencia de Dylan, que abrió brecha en su tiempo. La unión perfecta de unas letras sencillas pero de indudable calidad literaria (a mi entender muy por encima de otros experimentos engolados), una música de raíz popular que potencia su efecto, y un personaje singular, al que seguramente tener o no tener un premio llamado “Nobel” seguramente no le quitará el sueño a estas alturas. Recomiendo, por último, el hermoso y a mi entender más que justo y atinado artículo de Manuel Rivas en la edición del pasado Sábado de la Voz de GAlicia:http://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2016/10/15/cale-trump-cante-dylan/0003_201610G15P15991.htm

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