Hablar y comunicarse

No hablemos de los temas tabú

estaA raíz de la polémica levantada por la reciente sentencia de la Manada ( una agresión sexual por parte de unos salvajes a una joven en el contexto de la noche de las fiestas de los Sanfermines), me percaté de que era un tema espinoso, incluso en tertulias de amigos o familiares. Rápidamente nos revolvemos, se nos acelera el corazón, la lengua se desata y todos tomamos posición dejando afloran los prejuicios; no importaba ser hombre o mujer, conservador o progresista, jurista o carnicero, reflexivo o pasional, todos opinamos y todos bajo un rasgo común: con vehemencia, por no decir intolerancia.

Pues bien, tras ofrecer en un almuerzo con amigos este encarnizado espectáculo de discusión hacia ninguna parte, por supuesto sin que nadie cambiase su opinión, un niño que había asistido con sus grandes ojos a la trifulca, me preguntó a solas la razón de discutir. Al fin y al cabo, le habíamos enseñado que la familia era buena y todos nos debíamos ayudar y querer.

Tras sopesar mi respuesta, y si debía llenar su cabecita de peleas de mayores, opté por decirle que lo que debía aprender para el futuro es que hay temas sensibles, donde hay que callarse, concretamente los de política, religión y fútbol.

marxbrothers1.Cuando brotan esos temas, sea en la mesa, una reunión de trabajo o en una tertulia social, o incluso en ágapes familiares, hay que extremar la cautela. Y no digamos en las redes sociales de internet, donde no merece la pena saltar al ruedo para ser corneado por cualquier cabestro que pase por ahí.

Y es que es sabido que esos temas clásicos pueden abordarse de forma superficial y convencional, manejando datos fríos y objetivos, pero teniendo presente que un paso en falso puede afectar un nervio emocional o sensible, y el ratoncillo convertirse en alacrán. Hay que tener presente la luz roja. Prohibido el paso. Es entonces cuando hay que ser un gran budista y controlar el propio ímpetu interior.

  • Es hora de saber que una retirada es una victoria
  • Es hora de saber que no hay razón para explicar nada a quien no quiere saber ni está dispuesto a reflexionar o cambiar, incluso debemos tener la grandeza para situarnos nosotros en esta posición.Si París bien vale una misa, como dijo Enrique de Navarra, quien se convirtió al catolicismo para poder ser el rey de Francia, Enrique IV (S.XVI), la calma bien vale un silencio.
  • Es hora de saber que para opinar basta con soltar lo primero que nos viene a la cabeza o al corazón, pero para porfiar y defender ardientemente lo que opinamos es preciso estar informado mínimamente.

2. En efecto, si deseamos estar en condiciones para salir al campo abierto del debate sobre temas tabú, me atrevo a sugerir varios consejos:

  • Hay que tener la prudencia de soslayar las opiniones de intermediarios y esforzarnos por consultar directamente las fuentes.440_the-cocoanuts-zeppo-marx-groucho-marx-chico-marx-harpo-marx-1929
  • Hay que liberarse de las cadenas de algunos prejuicios o ideas preconcebidas (nada fácil)
  • Hay que evitar la desviación de juzgar la idea de la persona por sus circunstancias domésticas o particulares (Ej. Criticar el plato elaborado porque el cocinero no paga sus impuestos).
  • Hay que evitar la odiosa generalización.

3. Y es que cuando se debate en tiempo real sobre un caso concreto, sea un incidente, accidente, noticia o anécdota, hay que evitar la tentación de que la cómoda generalización nos lleva a un doble error de lógica.

O bien, a pensar que nuestra experiencia singular (buena o mala) es la que prima y debe aplicarse al caso (p.ej. si un día almorzamos una lubina pésima en un restaurante de lujo, ese y todos los restaurantes de lujo son un desastre).

O bien, a pensar que la regla general, al decir de todos, es la que se impone necesariamente al caso (p.ej. si los atropellos el sábado por la noche son por mayoría de  conductores borrachos, entonces el caso de la noche anterior seguro que era otro borracho el culpable).

imagesEs cierto que no debemos desdeñar la regla general pues es la primera aproximación a todo problema. Según el principio científico de la navaja de Ockham: «La explicación más simple y suficiente es la más probable, mas no necesariamente la verdadera».

Esta famosa regla recomienda a todo científico, y vale para la vida social en general, que ante varias hipótesis para explicar un fenómeno, debe optar por la que resulta mas sencilla, creíble y normal y desdeñando a priori las hipótesis descabelladas (p.ej. podemos observar que nuestro vehículo tiene un abollón en la puerta en un barrio de la ciudad, y la causa puede ser otro vehículo, una persona o un jabalí, pero lo normal es que haya sido otro vehículo y por tanto, de entrada, esa es nuestra mejor opción).

Sin embargo, esta regla de Ockham, no nos libera de hacer una mínima indagación para buscar indicios, circunstancias o argumentos sobre una u otra hipótesis, y solo tras hacerlo, es cuando podemos insistir con bravura en defender nuestra posición.

En suma, ante temas críticos se impone la sensatez y no dejarse llevar por el corazón y además tener presente el llamado por los psicólogos sesgo de confirmación, o sea, la tendencia que todos tenemos a luchar por la confirmación de nuestras hipótesis o juicios preconcebidos, especialmente agudizado cuando la expresamos en público, y ya no hay marcha atrás. Entonces toda la artillería expresiva está al servicio de nuestra idea y postergamos los argumentos para la contraria. Es el medieval dicho de sostenella y no enmendalla, o sea, lo que el vulgo llama cabezonería.

descarga (1)4.En fin, otro día hablaré de  otras cosas, que sin ser tópicos de peligro, tampoco se debe hablar en exceso.. de lo bien que nos va la vida, del mucho dinero que tenemos, de nuestra buena salud, de lo cómodo de nuestro trabajo… no señor, quizá por educación no nos dirán la opinión que le merecemos, quizá no quieran replicarnos que ellos tienen problemas económicos o de salud para no añadir leña a su fuego interno, pero nada impedirá que piensen que somos vanidosos y además estúpidos por no ser capaz de leer en los ojos cansinos de quienes nos escuchan con paciencia.

5. Finalmente hay otros temas sobre los que no hay lanzarse ni avivar el fuego. Los chismes. Cuando se sueltan en grupo nunca terminan bien porque siempre alguien toma partido, alguien duda o lo enriquece.

En fin, que hay temas que no merecen el triste honor de hacernos perder amigos. Ni tampoco enfadarnos. Hay tantas cosas bellas en la vida que resulta ridículo perseguir el fruto de que nos den la razón mientras mascullan en su interior.

Por eso, si brotan esos tópicos, o nos callamos o aplicamos una maniobra de distracción y cambiamos el tema… Sobre la comida, el tiempo o el deporte… la calma chicha siempre se agradece.

3 comentarios

  1. Su reflexión invita a la prudencia, invita a la sensatez, escuchar más que hablar, pero vivimos en una sociedad que requiere opinión; y en el ámbito público, quizás más, por las tropelías que son capaces de hacer muchas veces nuestros gobernantes. Tiene razón en esto que la política, (la religión, el fútbol, …) añadiría música, si tienes amigos melómanos, añadiría literatura, si tienes amigos literatos, casi es mejor no hablar, pues así no hieres la susceptibilidad de nadie ni la tuya propia. No sé, es duro ver que no podemos opinar, pues como no sabemos de todo, mejor callar o hablar de frusilerías ¿no era así la época victoriana? En todo caso y sin embargo, Sr. Chaves, me encantan sus blogs, con su permiso, seguiré atenta a su opinión, cierto es que me agrada.

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