salud

Burlar y vencer al maldito cáncer

relojEl cuento de la vida del ser humano comienza con un Érase una vez un bebé… y no siempre finaliza “comiendo perdices” sino que en ocasiones, fuera de accidentes y guerras, tristemente se cierra la vida de la persona, joven o mayor, hombre o mujer, con frases lapidarias estremecedoras: “maligno, hay que aceptarlo”, “sedémoslo para que no sufra”, o “desenchufe, enfermera”.

Se trata del maldito cáncer que siega vidas en los tiempos actuales pese a la ingente inversión en investigación y pese a los avances anunciados a bombo y platillo. Ya no se trata de pensar que se encontrará un antídoto o remedio fulminante sino que hay que convivir con el riesgo y sobre todo hay que prepararse, que cuesta poco y se gana mucho.

De forma escalofriante en el libro “Antes de morir” (de Jenney Downham, que inspiró la película en 2012) expone los pensamientos de una chica de 16 años con leucemia y que refleja el negro significado del cáncer cuando trunca sueños y vida:

Realmente va a suceder. Realmente no voy a volver a la escuela. Jamás. Nunca seré famosa ni dejaré nada que valga la pena. Nunca voy a ir a la universidad o tener un trabajo. No veré a mi hermano crecer. No voy a viajar, nunca ganaré dinero, nunca conduciré, nunca me enamoraré o saldré de casa, ni conseguiré mi propio hogar.
Es real, crudamente cierto.
Un pensamiento me apuñala, creciendo de mis dedos de los pies y rasgando a través de mí, hasta que sofoca todo lo demás y se convierte en lo único que estoy pensando. Me llena como un grito silencioso.

Tras esta mirada al abismo, lo bueno es que podemos evitarlo. El cáncer no es una condena sino un tropezón que podemos evitar si caminamos por senderos seguros, o si reorientamos el camino. Unos hábitos de vida, un estilo lejos de malas prácticas, una alimentación sana y ganas de vivir son el mejor antídoto contra el mal. Y por supuesto, si somos población de riesgo, habrá que acudir a los controles y pruebas correspondientes.

Sé que se dice fácil y que lo cómodo es pasar de todo y dejarse llevar por el agua de la vida frívola y la inercia. Pero lo cómodo, como lo barato, puede salir caro. Y bien está que al menos seamos conscientes de las armas que tenemos antes de lamentarnos. Y aprovecho para felicitar a esos amigos y amigas que con su entereza y fortaleza, han toreado al miura, y siguen vivitos y coleando, para general regocijo y por muchos años.

Pero veamos de cerca la bestia para domesticarla

cancer1. El cáncer es una hidra de muchísimas cabezas.

Por lo que he leído (y no soy médico, ni científico, sino solamente un curioso ante lo sorprendente), parece ser que la esencia del cáncer es el crecimiento desordenado de las células que por alguna razón, dejan su hoja de ruta de crecimiento armónico para ir por libre, y brotan en cualquiera de los 21 órganos del cuerpo humano con mayor o menor fecundidad (el cerebro, la lengua, los oídos, los ojos, los pulmones, el corazón, el timo, el estómago, el hígado, los riñones, el páncreas, el bazo, el pene, el clítoris, los testículos, el útero, la próstata, la vejiga, los huesos, los músculos y la piel).

La doctora Ananya Mandal lo explica con claridad:

El cuerpo se compone de trillones de células vivas. Estas células crecen, dividen, y mueren en una moda ordenada. Este proceso es regulado y controlado por las instrucciones del ADN dentro de cada célula. En un bebé o un niño las células normales se dividen rápidamente para permitir el crecimiento. Después de que la persona se hace adulta, la mayoría de las células se dividen solamente para reemplazar las células gastadas o de muertes o para reparar daños.

Cuando las células del cuerpo en un sitio determinado comienzan a crecer fuera de control pueden llegar a ser cancerígenas. El incremento de la célula cancerosa es diferente del incremento normal de la célula. En vez de estancarse y extinguirse, las células cancerosas continúan creciendo y formando nuevas células anormales. Además, estas células pueden también invadir otros tejidos. Ésta es una propiedad que las células normales no poseen.

2. ¿Cuál es la razón de estas células desertoras que se echan al monte?.

De lo mucho que se dice y publica, parece que es triple.

Una parte genética, como si las instrucciones que nos legaron nuestros antepasados se implantan en nuestros propios genes. Se trata de una predisposición, lo que reclama examinar los antecedentes clínicos de los progenitores. Se hereda la belleza o fealdad pero también potencias o debilidades inmunológicas.

habitosOtra parte medioambiental, pues el ser humano ha alterado el ecosistema bombardeándolo con sustancias nocivas para el organismo (el plomo de las tuberías, el amianto de los tejados, el destrozo de la capa de ozono que deja libres los rayos ultravioleta solares, el hollín de chimeneas, etc).

Y otra parte de hábitos o decisiones personales de estilo de vida, que provocan mutaciones celulares. Sobre la forma de vivir. Aquí entra en juego la vida de molicie, o el tabaco y alcohol como fuentes de riesgo para el organismo.

O sea, que ni hay maldiciones ni hay que buscar culpables. Cuando se presenta el enemigo en las puertas o tras ellas (dentro de nosotros), hay que expulsarlo.

3. En este punto, la oncóloga Paula Jiménez en una reciente conferencia dejó sentados aspectos que me parece oportunísimo compartir:

Uno de cada tres. Quédense con esta proporción: una de cada tres personas tiene altas probabilidades de desarrollar un cáncer; uno de cada tres cánceres se relaciona con malos hábitos de alimentación; uno de cada tres cánceres está vinculado al consumo de tabaco.

colonSiguiendo con la dura estadística, añado de otra entrevista que “Uno de cada veinte hombres sufrirá en su vida cáncer de colon, y una de cada treinta mujeres”. Además, a partir de los cincuenta, uno de cada tres hombres sufrirá cáncer de próstata.

Diríase que la vida juega a la ruleta por tercios.

4. Como ven, el bombardeo es indiscriminado, da igual heridos que muertos y no se respetan civiles. Algo hay que hacer. No podemos ignorar esas estadísticas, cruelmente refrescadas cada vez que voy al tanatorio por una de sus bajas, y esconder la cabeza como el avestruz. Primero fue mi padre, luego unos amigos íntimos, y no faltan conocidos, todos bajo el nombre de la bestia.

Y no puedo permanecer indiferente a la proximidad de este mal en personas que aprecio o quiero, ni deseo aceptar esa ruleta de errores sin antes comprender como dejarla equilibrada y sin sorpresas.

huevos5. El problema de los tumores es que nacen y crecen discretamente, sin señales de alerta hasta que es tarde. Por eso hay que prevenir. Así que hay motivos para el optimismo porque por unos sencillos hábitos, con unos controles y pruebas preventivas, podemos obtener mucho.

Así que la buena noticia es doble. En cuanto a prevención la receta de oro nos la ofrece la citada doctora:

El secreto para prevenir el cáncer es comer sano, beber agua, ser feliz, estar motivado y dormir bien.

Vuelvan a leerlo. Otra vez. No es un consejo sino una necesidad.

Y en cuanto a tratamiento, si se diagnostica pronto, las probabilidades de curación son inmensas, pues se ha demostrado  que por ejemplo, el cáncer de colon, si se detecta a tiempo, y antes de los 75 años, el 90% de los pacientes superan la enfermedad, y el resto de supervivencia razonable.

6. Así que aunque sea un tópico, como los mandamientos se encierra la solución en dos postulados esenciales. Primero, hay que desterrar los malos hábitos. Segundo, hay que efectuarse pruebas y controles cuando se reúnen condiciones de población de riesgo.

En mi adolescencia fumar era signo de madurez y virilidad, el alcohol era un hábito de ocio natural, el deporte era cosa de pocos, la carne cuanto más quemada y parrillada mejor, y la verdura cuanto menos mejor… Ahora visto el resultado del experimento de este modo irresponsable de vida, con la cosecha de amigos y familiares que se ha llevado por delante, es hora de cambiar el timón. Quizá estamos a tiempo.

vegetalesPor eso, tengamos presente varios consejos que dan la razón al consejo del Quijote (“Come poco y cena más poco, que la salud de todo el cuerpo se fragua en la oficina del estómago”):

  • No ayudan la bollería industrial, la carne roja, ni las bebidas carbonatadas. Una agresión bioquímica.
  • Tampoco la sal y el azúcar (los asesinos blancos).
  • En cambio, el pescado azul y las legumbres son los mejores aliado para ser como los tiburones (único animal sin cáncer).
  • Caminar (“el doctor piernas mantiene alejado al médico”).
  • Beber mucha agua (no hay nada mejor para los peces que renovar el agua de la pecera y para nuestras células igual).

Se impone la tolerancia cero con los asesinos alimenticios silenciosos.

7. Y por favor, no nos refugiemos en el cómodo topicazo de que “conozco a fulanito que toda la vida vivió fumando/ bebiendo/ glotoneando y ahí lo tienes”. El ejemplo del político comunista Santiago Carrillo (fumador empedernido hasta su muerte a los 97 años) es muy socorrido para quien no quiere ayudarse. Sin embargo, la lucha contra el cáncer es una lucha de probabilidades. Al igual que alguien puede saltarse un semáforo en rojo y no le pasa nada, lo más probable es que te atropellen.

deportesTampoco pensemos en que absteniéndonos algún día ocasional o discontinuo de los malos hábitos, vamos por la buena senda. Un hábito es tal cuando se repite y se cumple de forma natural y constante.

Si somos capaces de salir a pasear los domingos, de hacer deporte, de acudir a la tertulia habitual, de acicalarnos diariamente, de cuidar la ITV de nuestro coche, de seguir nuestra rutina diaria y de fin de semana… pues también seremos capaces de cultivar nuestros hábitos sanos.

E igualmente, hay que acudir a los controles periódicos porque tengamos claro que las pruebas no mostrarán nada que no tuviéramos pero nos tranquilizarán. Todos tenemos temores a someternos a analíticas, colonoscopias o controles médicos por la absurda prevención de que “nos descubrirán algo”, algo así como negarse a dar la luz para no ver la suciedad de un cuarto.

Así que, unos buenos hábitos, un poco de vigilancia, y… ¡está chupado!

positivo8. Por eso, hay que respetar unas normas o pautas de vida saludable. Porque está en juego nuestra salud y nuestra vida. Y si eso no nos importa, hagámoslo porque está en juego la felicidad de quienes nos quieren, y eso debe importarnos. 

Y salvándonos de la bestia, o combatiéndola y derrotándola a tiempo, entonces podemos aprovechar la enseñanza valiosa de saborear la vida como regalo que es. Por eso, no debemos esperar una enfermedad grave para reorientar nuestra vida. Y no se diga que no estamos advertidos.

3 comentarios

  1. Por seguir con los tercios según otro estudio, solo un tercio se debe a factores ambientales, y sí, juega mucho la mala suerte.
    http://www.fernandobandres.es/sobre-el-cancer-y-la-mala-suerte/
    Aunque esto también es estadística y cómo todo el mundo sabe las “mentiras” estadísticas son las más gordas.
    De hecho, como ejemplifica Joseph Heath en Lucro Sucio, estadísticamente el cinturón de seguridad produce cáncer pues al salvar vidas, un porcentaje de estos terminará muriendo de cáncer en lugar de por accidente y la tasa aumentará. De hecho la bajada drástica de la mortalidad infantil y el alargamiento de la esperanza de vida son las principales razones del aumento de cáncer pues el azar y los riesgos aumentan con la edad. Decía mi profesor de Anatomía Patológica que cualquier tumor benigno (un pequeño lunar que crece muy despacio) acabaría matándonos si viviéramos indefinidamente.
    Dicho esto, a lo que me refiero es sobre todo que no hay que culpabilizarnos por el cáncer (excepto en los claramente derivados de hacer el cafre (fumar, estar al sol al mediodía sin protección,…), pero que tampoco hay que descuidar los hábitos y alimentación saludable. Y esto en cuanto a las causas; y eso que no conocemos gran parte de ellas y a la investigación habría que dedicar muchos más esfuerzos.

    En cuanto al diagnóstico temprano, también queda cancha, sobre la que actuar. Mucha gente por miedo, por falta de tiempo, por falta de medios, o por desidia No hace nada por ello. Para ejemplo, la noticia:

    http://www.lne.es/aviles/2017/04/01/cribado-cancer-colon-cala-participa/2082797.html

    También me hacen gracia las etadísticas que hablan de un 90% de cánceres diagnosticados a tiempo se curan. Se curan el 100%. El resto no se pillaron “a tiempo”.

    En cuanto a la enfermedad en sí, comentaba un psicólogo que trabajaba con grupos de apoyo a enfermas de cáncer de mama que al preguntar qué habían sacado de bueno de la enfermedad, lo cierto es que había cosas como dar valor a lo importante, del tiempo que nos queda, de las relaciones, de la familia,.. y relativizar todo lo demás que paradójicamente es lo que nos roba el 80% de nuestro tiempo, por usar la regla estadística de Pareto.

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