Claves para ser feliz

Mantener activa la mente para vivir más y mejor

gimnasia cerebralEspero que nadie se asuste de reconocer que el cerebro es un complejo mecanismo de una red de cien mil millones de neuronas que se activa con impulsos eléctricos, estimulados con oxígeno y glucosa que transporta la sangre: o sea: llevamos sobre los hombros el mejor gadget creado por la evolución natural; una brújula maravillosamente compleja y autopropulsada que marca el rumbo de nuestra vida.

La neurociencia, como la “Educación para la ciudadanía”, debería ser enseñada a los niños en los Colegios en sus nociones básicas. No deja de sorprender que para conducir un coche hace falta permiso de conducir y para conducirnos a nosotros mismos se nos da un cerebro rápido, incontrolado y sin Manual de Instrucciones.

En términos gráficos podemos imaginarnos nuestro pequeño cerebro como una selva inmensa de árboles y ramaje entrelazado y cada pensamiento sería como un monito juguetón que va de árbol en árbol, de rama en rama y que a veces se eleva muy alto y otras se equivoca y cae en el vacío. Para ver la imagen en su justa perspectiva, multipliquemos esos árboles cien mil veces su tamaño y disminuyamos el tamaño de los monitos en esa proporción, y ahora seremos capaces de imaginarnos la fiesta de chispazos que tiene lugar dentro de nuestro cerebro para realizar cualquier tarea o pensamiento.

neurona selva

Pues bien esa red neuronal es un regalo que cada persona tiene para poder pensar, actuar y disfrutar el mundo que nos ha tocado en suerte. Así como todo el mundo ejercita los músculos parece olvidarse que el cerebro hay que ejercitarlo también. Algo así como si cuidásemos solo la carrocería del coche y no nos preocupásemos de limpiar el motor, ponerle aceite, engrasarlo o renovarlo.

Por eso, el siglo XXI es la época de la gimnasia mental, de la activación del cerebro, pues si no lo cuidamos pronto sobreviene la degeneración, la muerte de neuronas, la esclerosis o acaso el alzheimer. Y no es difícil.

1. Lo primero es comprender el problema en términos simples. Las redes neuronales son como un trazado inmenso de caminos en la selva. Cada neurona se comunica con otra por una sacudida que le lleva a un rápido contacto con otra y esta con otra y así sucesivamente ( sinapsis en términos científicos, y que explícitamente Ramón y Cajal lo llamaba el “beso” de una neurona para comunicarse con otra).

neuronas fiesta
PAISAJE NEURONAL

El problema radica que la comunicación entre neuronas, como los caminos en la selva, se hará mas difícil si no se consolida con pasar una y otra vez; si un camino deja de transitarse pronto la maleza lo inunda y desaparece, y las neuronas que no se utilizan es como si se “oxidasen” y se “encogiesen”, lo que las separa de las otras.

La moraleja es sencilla. Si la comunicación entre neuronas ágil y exacta es la garantía de que pensamos y acertamos bien y rápido, debemos, por un lado, practicar el tránsito por las mismas redes neuronales para que no desaparezca el camino. Y por otro lado, abrir nuevas redes o caminos neuronales con actividades o enseñanzas novedosas.

De ahí, la conveniencia de que lo que antes se consideraba seguridad y envejecimiento plácido, mediante la rutina, la ausencia de riesgo y cambio, paradójicamente ahora resulta que es el camino mas rápido hacia el envejecimiento cerebral.

2. Pero como no soy neurólogo sino simple lector curioso, bien está tener en cuenta las estupendas afirmaciones de especialista sobre la necesidad de la gimnasia mental que nos ofrece Facundo Manes (Neurocirujano experto en enigmas del cerebro que operó a Cristina Kirchner) en esta reciente y deliciosa entrevista, de la que me limitaré a transcribir este fragmento:

– ¿Necesitamos tanto la gimnasia mental como la física?

Sí, pero no hay un solo consejo para tener el cerebro en forma. Todo lo que es bueno para el sistema cardiovascular lo es para el cerebro, el ejercicio físico es además antidepresivo y es importante tener una vida social rica y someterse a desafíos intelectuales.

– ¿Qué tipo de desafíos?

No hacer siempre lo mismo, buscar cosas que nos cueste hacerlas como aprender un idioma o a tocar un instrumento musical.

– A cuántos más desafíos someta mi mente, más potenciaré las conexiones neuronales, ¿verdad?

Exactamente porque ahora sabemos que el cerebro cambia permanentemente y que puede regenerar neuronas en la edad adulta.

3. Sobre la necesidad de “entrenar el cerebro” hay que mencionar el Libro “Como conservar el cerebro joven” de Álvaro Bilbao

 Es sumamente interesante este artículo de prensa que transcribimos literalmente.

Reserva cognitiva: Todo lo que hemos hecho en la vida, los años de estudio, los idiomas aprendidos, los viajes, las vivencias, los libros leídos o aficiones… todo ello constituye un enorme bagaje del que se beneficia nuestro cerebro para protegernos de un envejecimiento prematuro.

O sea, la despensa y los archivos que hemos construido con nuestra experiencia, importan.

Nutrición: Cada vez es más evidente la relación de una buena salud vascular para prevenir la aparición del Alzheimer. Una dieta sana, en la que estén proscritas las grasas, la carne, los azúcares refinados y, en cambio, sea rica en antioxidantes va a facilitar una adecuada neurotransmisión.

O sea, lo que comemos condiciona como pensamos.

Actividad física: “Sabemos que el ejercicio es el mejor factor de protección contra patologías como el Alzheimer, el Parkinson o el Huntington”, señala Bilbao. Un buen estado de forma también ayuda a que las conexiones entre nuestras neuronas estén ágiles.

O sea, la gimnasia del cuerpo suple la falta de gimnasia del cerebro ( aunque no a la inversa).

muchas actividadesSocialización: Rodearnos de seres queridos también repercute en una adecuada salud cerebral. Como explica Bilbao, eso se ve claramente, por ejemplo, en el caso de las comidas en familia: “Sabemos que la dieta mediterránea es aún más beneficiosa para quienes comen en familia, se compran alimentos más sanos, se cocina mejor… y sabe más rico, se podría añadir.

O sea, la vida social enriquece nuestro éxito mental y la vida solitaria frena la agilidad mental.

Manejo de las emociones: El estrés es uno de los mayores enemigos de nuestro cerebro, debido a que favorece la oxidación de los tejidos. En cambio, añade el autor, cada vez hay más demostraciones científicas sobre los efectos positivos de la meditación, el optimismo o la felicidad y otras emociones positivas a la hora de retrasar el envejecimiento cerebral.

O sea, al cerebro le gusta el “buen rollito”, el ser positivo, y se aletarga si nos mostramos pesimistas, desconfiados o cabreados.

Estimulación cognitiva: A algunos les sorprenderá encontrarse en último lugar de la lista los juegos de destreza mental y el llamado ‘brain training’, pero es que como señala el doctor Bilbao, se ha demostrado que estos pasatiempos no son realmente muy eficaces. O dicho de otra manera, nuestro cerebro se beneficia mucho más de una buena sobremesa en familia o de una partida de cartas con los amigos que de una hora en solitario jugando con una maquinita.

O sea al cerebro le gusta la actividad social más que la solitaria o repetitiva.

5.  Sobre la necesidad de la “práctica de ejercicio físico” para mejorar el cerebro hemos de citar al cardiólogo Fréderic Saldmann en su exitosa obra “El mejor medicamento eres tú” ( Penguin Random House, 2015) afirma:

La actividad física es la clave de una buena salud. Treinta minutos de ejercicio físico al día disminuyen un 38 por ciento los riesgos de mortalidad por enfermedades cardiovasculares, cáncer y alzhéimer. Esta cifra por sí sola permite comprender hasta qué punto dicha práctica representa lo que y llamo un derecho de vivir y una obligación de estar sano. Es como lavarse los dientes todos los días después de cada comida, lo cual no es demasiado apasionante. Sin embargo la falta de cepillado tarde o temprano desemboca en la pérdida de los dientes, que se van soltando. Mantener lo dientes y cuidar el cuerpo es aprender a amarlo y a reforzar una buena imagen para uno mismo y para los demás.” .

En consecuencia, amigos, cobra valor lo de “mens sana in corpore sano”, pero sobre todo no desperdiciemos la ocasión de abrir los ojos a la curiosidad, a nuevas experiencias que quien vive la vida, desarrolla el cerebro.  No debemos dejar espacio al aburrimiento ni a la rutina simplona: la novedad es el camino hacia la vitalidad, la inteligencia y la longevidad. Hay que atreverse a cambiar de vida y experiencias.

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